El PRD y el PLD, nuestros grandes partidos, están tan seguros de su control del poder que se dan el lujo de crear ruidos en torno al principal segmento de la población electoral que son las mujeres.
A diciembre pasado las personas en el registro electoral sumaba 6,098,227, más de la mitad mujeres.
¿Qué sentido tiene presionar a la JCE para que viole las disposiciones que establecen una cuota mínima en favor de las mujeres en las candidaturas a los diferentes niveles de elección?
Muchos no son partidarios de estos esquemas de discriminación positiva.
Cada quien puede enjuiciar este sistema a su mejor parecer, pero esto ha sido consagrado en nuestra legislación electoral como resultado de una larga batalla de las mujeres por reducir las desventajas que tienen en un sistema político que le ofrece pocas oportunidades y es dominado por los hombres.
Es una conquista muy apreciada y ellas tienen razón, porque su aplicación ha incrementado la presencia femenina en el Congreso. En 1994 sólo el 10.8% eran mujeres, esto aumentó a un 16.1% en 1998 y llegó hasta el 19.7% en los pasados comicios.
En marzo del 2000 se aprobó la ley 12-2000 que aumentaba la cuota al 33% y perfeccionaba el sistema; y la ley 13-2000 que obligaba a los partidos a dividir entre hombre y mujer la sindicatura y la vice sindicatura en todos los municipios.
La actitud asumida por el “nuevo” PRD es inexplicable si recordamos que fue José Francisco Peña Gómez quien dio fuerza al reclamo femenino, en 1991, estableciendo en los estatutos de su partido una cuota del 25% para la mujer en todos los organismos de dirección.
Esto llevó en 1997 a la bancada de esa organización en el Congreso a someter la ley mediante la cual se estableció la cuota del 25% para las candidaturas al Congreso y los municipios.
¿El retroceso es el signo de los nuevos tiempos perredeístas? ¿Esta es la forma de ir pa’lante de algunos peledeístas? ¿No fue suficiente imponer el artículo 30 contra un amplio reclamo femenino?
La participación femenina ha sido estimulada por el protagonismo, en su paso por el Congreso, de mujeres de la talla de Milagros Ortiz Bosch, Cristina Lizardo, Minu Tavárez Mirabal, Licelot Marte, Ivelisse Prats, Josefa Castillo, Isabel Bonilla, Alejandrina Germán, Berenice Contreras, Ileana Newman y otras.
La JCE ha hecho muy bien y se anotó un importante punto parándole el coche al PRD y al PLD en este mezquino asunto.
Manuel Quiterio Cedeño es periodista
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