PARÍS. La gran lección aprendida en la primera feria internacional de turismo a la que asistí al inicio de la década de los noventa fue la dura competencia internacional que enfrentaba el producto turístico dominicano.
Entonces, muchos dominicanos estaban convencidos de que como eramos “un país muy especial”, como decía el eslogan publicitario, de que en alguna parte del mundo, había personas haciendo filas rogando para venir a disfrutar de nuestras hermosas playas.
Todavía queda bastante de eso y nunca faltan funcionarios y políticos que opinan que hacemos un favor a los inversionistas turísticos que quieren hacer proyectos en Dominicana.
El Internacional French Travel Market de París, que concluye hoy, es una feria relativamente pequeña en comparación con la de Berlín (la primera del mundo) o la de Londres (la segunda), pero para nosotros es importante porque la caída de otros mercados y la popularidad de República Dominicana entre los galos ha convertido a Francia en nuestro tercer mercado, detrás de Estados Unidos y Canadá y por encima de Alemania, España, Italia y el Reino Unido.
La dura competencia que advertimos hace ya más de un cuarto de siglo en la Feria Internacional de Turismo de Madrid era un juego infantil comparado con lo que registramos aun en una muestra relativamente pequeña como la de París.
En los noventa, los centroamericanos no estaban buscando una posición en el escenario, tampoco países de enorme potencial como Colombia, Brasil, Ecuador y Perú.
Un dramático ejemplo es Vietnam, que para esa época estaba todavía casi paralizada por las terribles secuelas de la guerra que le ganó al gigante ejército de los Estados Unidos.
Hoy es un formidable competidor para nosotros en el mercado francés, con la ventaja de que para estos disciplinados asiáticos el turismo es una política de Estado y además de tener tan buenos recursos naturales como los nuestros, fue colonia de Francia y comparten idioma con los franceses.
Otro caso es el de las Islas Seychelles, un exclusivo paraíso en el Pacífico sur para turismo de altos ingresos con playas y hoteles de leyenda.
Ahora ellos están lanzando nuevos productos “todo incluido”, algo impensable hace sólo 5 años.
Para quienes todavía creen que somos “un país muy especial” y miles de personas hacen filas en algún lugar rogando que les dejemos venir a nuestras playas, la lección repetida en París es que esta feria estaba llena de exhibidores adornados con grandes fotografías que mostraban fabulosas playas y ofertas muy atractivas.
Esta competencia ahora es para profesionales de grandes ligas.
Manuel Quiterio Cedeño es periodista
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