CARTAGENA. El debate sobre el cambio del paradigma del hombre racional al hombre relacional es apasionante desde el enfoque de la comunicación, aunque también es un tema de otras áreas del saber.
El VII Encuentro del Foro Iberoamericano sobre Estrategias de Comunicación, es un episodio más de la rebelión de los comunicadores contra los viejos paradigmas de la racionalidad científica, que se resisten a ceder su primacía en la rectoría de la reflexión sobre las interrogantes que emergen desde las complejidades de la sociedad del siglo XXI y la incertidumbre ante la incapacidad de encontrar en el hoy, los ingredientes sociales para identificar lo que tendrá mañana.
¿Puede el ser humano encontrarse a sí mismo y al otro que completa su realidad, con supuestos racionales que explican la sociedad y la existencia humana con una objetividad que relega al ser humano?
¿Qué sentido tiene la comunicación sin considerar que se trata de tender puentes de comprensión entre seres humanos?
El maestro Egar Morin aborda la cuestión con lucidez apasionante.
Esta racionalidad nos muestra al hombre desintegrado, aproximándose a él a través de disciplinas particulares, que aportan una asombrosa acumulación de conocimientos, pero disgregados, que nos presenta la paradoja una increíble abundancia de conocimiento, que al mismo tiempo aporta muy poco conocimiento sobre la complejidad subjetiva del ser humano, y nos plantea el reto de conectar todos estos pedacitos del conocimiento para reconstruir la cara humana.
La ciencia eliminó la noción de sujeto en provecho de un concepto de objetividad, olvidando que el conocimiento objetivo de la verdad es sólo una percepción subjetiva o una reconstrucción humana de la realidad.
El ser humano, sujeto, es el actor de la ciencia, pero la sociedad se ha rendido al afán de la cuantificación y al modo cuantitativo de ver y acudir a la explicación estadística, desechando la realidad humana que queda oculta tras el dato.
¿Cómo reintegrar el sujeto y reconstruir la solidaridad y el sentido de la comunicación como herramienta para manejar el conflicto y la diversidad y el derecho al pensamiento? Morín plantea restituir los rasgos cualitativos del ser humano y superar la vieja racionalidad para encontrar al sujeto, al hombre relacional.
Educar para la comprensión humana. Más que la explicación (el dato objetivo), las personas necesitan la comprensión, sentir en sí mismo al otro.
Es necesario reconstruir el ser humano en torno a la comprensión para que asuma como riqueza y no como obstáculo la diversidad y pluralidad en sociedad.
Manuel Quiterio Cedeño es periodista
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