El próximo sábado deben concluir las evaluaciones públicas que está llevando a cabo el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) a los 89 preseleccionados de los aspirantes a ocupar una posición en el nuevo Tribunal Superior Electoral (TSE).
Este proceso es de vital importancia para la sociedad dominicana toda vez que permite, con real transparencia, dar a conocer la preparación, la experiencia y el manejo de la palabra que tienen los evaluados. Es decir, que gracias a esto la población tendrá una concepción más acabada de quiénes serán sus jueces y por qué no fueron seleccionadas determinadas personas.
También, como muchos de estos aspirantes son actualmente fiscales, jueces o funcionarios públicos, podrá conocerse la clase de gente que al día de hoy ocupa posiciones de poder. Lamentablemente, el nivel de muchos de ellos ha sido tan bajo, que dicho conocimiento sólo llena de mortificación y hasta un poco de vergüenza.
En el grupo de los preseleccionados también hay unos cuantos que son muy jóvenes o tienen poca experiencia, lo que probablemente los descarta para ser elegidos. Sin embargo, el hecho de ser sometidos a esta evaluación televisada, les representa una gran oportunidad para darse a conocer como personas capaces y conocedoras de aspectos esenciales del Derecho y por ello tener mayores probabilidades de ser tomados en cuenta en el futuro. Lo preocupante es que también constituye un alto riesgo de fallar y por ende ser recordados por sus deficiencias, lo que tristemente le ocurrió a algunos.
La manera en que el CNM está llevando a cabo la evaluación es bastante interesante. Las preguntas, sobre todo las del presidente Leonel Fernández, las del magistrado Subero Isa y en especial las de Abel Martínez, todos con exquisito conocimiento del Derecho, han sido técnicas, muy jurídicas y en algunos casos muy duras, lo que sin dudas es sumamente positivo para depurar con facilidad y descartar a los que no tienen el nivel necesario para ocupar posiciones en las más altas cortes del país. Por la misma razón, aquellos candidatos que logran dar respuestas acertadas y satisfactorias a estas difíciles preguntas, demuestran una capacidad que tranquilizaría a los dominicanos si es la que impera en la conformación de los nuevos tribunales. Después que los dominicanos han podido apreciar la calidad de los aspirantes a jueces, el CNM tiene el ineludible compromiso de ajustar sus decisiones a este parámetro.
Y aunque parece inminente e inevitable que tendremos muchos jueces con fuertes vínculos político-partidistas, si las decisiones del CNM para elegirlos se fundamentan en los resultados de las evaluaciones, de seguro tendremos al menos jueces preparados.
La autora es abogada y comunicadora
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