Actualmente, viajar hacia la República Dominicana es sumamente oneroso debido a las tasas e impuestos desmesurados que el Gobierno ha fijado para los boletos aéreos.
Una de las principales quejas de los dominicanos residentes en el exterior es el alto costo de los boletos aéreos para visitar la República Dominicana, debido fundamentalmente a las tasas aeronáuticas e impuestos excesivos fijados por el Gobierno dominicano para este renglón.
Por ejemplo, para una persona viajar desde New York a Santo Domingo en la actualidad, el precio final del boleto aéreo, luego de sumados los impuestos, resulta más caro que viajar a Madrid, lugar que por mejores condiciones de seguridad e higiene tiende a ser, últimamente, preferido por los potenciales viajeros.
Pero esto no sólo afecta a nuestros nacionales, sino que indiscutiblemente disuade a los extranjeros de visitar el país, lo que evidentemente tiene un impacto negativo en el turismo.
República Dominicana es uno de los países que mayores cargas impositivas tiene sobre los pasajes aéreos, aumentando el costo de los mismos en más de un 30%.
En la compra de cada boleto, el viajero paga un impuesto selectivo al consumo, paga además tasas aeronáuticas fijadas por el decreto 655-08 para el Ministerio de Estado de Turismo, tasas para el Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC), también para el Cuerpo Especializado de Seguridad Aeroportuaria (CESA), para la Fuerza Aérea Dominicana (FAD), para el Departamento Aeroportuario y para la empresa privada Aeropuertos Dominicanos (AERODOM).
Por otro lado, además de las tasas e impuestos señalados, en cada boleto se cobra el 16% de Impuesto a la Transferencia de Bienes Industrializados (ITBIS) y otra carga impositiva adicional por la emisión del mismo. A diferencia de nuestros funcionarios, los servidores de muchos otros países de la región han entendido la importancia de bajar los costos de los pasajes aéreos y sus beneficiosas consecuencias económicas a mediano plazo.
En el caso del ITBIS, por ejemplo, la mayoría se ha cuidado de establecer porcentajes menores para este sector como un mecanismo de promover el turismo, tales como México que ha fijado apenas un 2.75%, Costa Rica que aplica un 5% o Santa Lucía que aplica un 7.5%. Si el Gobierno aliviase estas cargas para abaratar los boletos aéreos, lograría no sólo incentivar el turismo y mejorar las condiciones para que los dominicanos en el exterior visiten el país, sino que además dinamizaría el negocio de la actividad comercial aérea, mejorando nuestra competitividad en dicho sector.
Pero parece que la mentalidad recaudadora cortoplacista impide ver algo muy lógico: eliminando los gravámenes aumentaría el flujo de vuelos y con certeza habría una compensación de lo que se dejaría de ganar por los citados impuestos desmesurados.
Es mucho lo que el Presidente habla de la importancia de promover el turismo y ya es hora de probarlo con acciones.
Leila Mejía es abogada y comunicadora
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