El presidente Leonel Fernández, al encabezar la apertura del X Congreso Internacional de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC) en el Palacio de Bellas Artes la noche del pasado martes, dijo que su Gobierno está estableciendo una revolución democrática e institucional, que combina por primera vez la participación y la libertad con el progreso económico y el desarrollo sostenido y moderno.
Entre otras cosas, en ese mismo sentido, también dijo nuestro Presidente que su Gobierno está trabajando por establecer un modelo de desarrollo incluyente, que establezca la cohesión social, que promueva la cooperación y la solidaridad, que ofrezca garantías para el crecimiento económico y que todo esto se haga sobre la base de un progreso sostenible, que provea oportunidades, que incluya una educación de calidad y que permita la inserción de la República Dominicana en el escenario internacional.
Paradójicamente, el presidente Fernández expresó todo esto justamente el mismo día en que se dio a conocer un informe preocupante y muy real sobre la verdadera situación que atraviesa nuestro país. Se trata del Índice sobre Libertad Económica del 2011 de la fundación Heritage, entidad que opera en Washington, Estados Unidos, promoviendo políticas públicas basadas en la libertad y los valores y que goza de mucho respeto y credibilidad.
El informe de Heritage señala que el entorno económico de la República Dominicana es afectado por la corrupción, los gastos innecesarios del gobierno, el alto desempleo y la crisis eléctrica.
De manera puntual, destaca entre las debilidades del país la falta de transparencia en el sistema legal, las solicitudes de soborno por parte de funcionarios públicos, los retrasos innecesarios en muchos pagos del Gobierno, la inadecuada indemnización por bienes expropiados y los incumplimientos de contratos.
También, considera el sistema judicial dominicano como ineficiente y advierte sobre lo común de la burocracia estatal y el pobre imperio de la ley. Y entre muchas otras cosas, el informe destaca la corrupción generalizada como un obstáculo para las empresas.
Si a todo esto le sumamos las conclusiones de tantos otros informes internacionales y nacionales sobre la situación dominicana, los datos aterradores que revela el Foro Económico Mundial, la posición que ocupamos de acuerdo al Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, las reiteradas quejas del pueblo de que el Gobierno anda mal, traducidas en números en encuestas como la Gallup, entre muchas otras cosas, pareciera que el presidente Fernández vive en un país completamente distinto, contradiciendo todo lo anterior con tanta vehemencia y convencimiento que luce que hasta él mismo se lo ha llegado a creer.
Sin embargo, lamentablemente para él y sus satélites, los dominicanos ya no nos tragamos el cuento.
Leila Mejía es abogada y comunicadora
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