Freddy Pérez, director de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) y uno de los principales promotores de la repostulación del Presidente, anunció un acto para ser realizado el próximo domingo y en el cual legisladores, funcionarios del Gobierno y funcionarios municipales proclamarían precandidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) al presidente Leonel Fernández.
De lo dicho, no sorprenden las pretensiones oficialistas de vulnerar abiertamente la Constitución dominicana. Esto así, porque la concepción de la mayoría peledeísta sobre las disposiciones constitucionales ha sido ya puesta en evidencia muchas veces con sus manejos recientes respecto a la Ley del Consejo Nacional de la Magistratura, la Ley del Tribunal Constitucional, la violación continua de los plazos establecidos en la Carta Magna, entre muchos otros.
Tampoco sorprende que el Presidente olvide respetar un “Pacto de Caballeros”, pues sólo hay que recordar su comportamiento habitual frente a compromisos anteriores similares, tal como lo que hizo en el año 2006 a Danilo Medina, sin importarle que él haya sido uno de los principales responsables de que aún hoy sea Presidente de la República. Sin embargo, en esto hay un par de cosas que llaman significativamente la atención.
Por ejemplo, la categórica afirmación de que los demás precandidatos estarían dispuestos a declinar sus aspiraciones presidenciales si Leonel Fernández decide lanzarse a la búsqueda de retener el poder, luce osada y poco creíble, pues de ser así, varios de ellos se colocarían en el extremo de la indignidad y falta de valoración propia, lo que los convertiría prontamente en muertos políticos.
Por otro lado, el señalamiento de que Fernández es la única persona que garantiza la continuidad del PLD en el poder, es decir, que sólo con él se gana, denota que dicho partido está construido sobre una zapata muy vulnerable y que no tiene otros líderes, por lo que, ante la posibilidad de una desaparición del Presidente del escenario político, el PLD se enrumbaría inevitablemente al derrocadero.
Eso es peligroso, no sólo para ese partido, sino para el sistema de partidos en el país, toda vez que repite patrones de mesianismo que a la larga nunca han conducido a resultados duraderos en beneficio de la colectividad. Por ende, lo que le conviene al PLD y lo que le conviene al país es que Fernández, como presidente de dicho partido, se aparte de su “l’etat c’est moi” y utilice su liderazgo para estimular otros potenciales líderes.
De lo contrario, si sigue en el camino individualista de únicamente fortalecer su figura, pagará el alto precio de debilitar y posteriormente destruir el partido que con tanto esfuerzo y empeño construyó el profesor Juan Bosch.
Leila Mejía es abogada y comunicadora
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