El brote de cólera que se desató hace pocas semanas en Haití ha acabado, en muy poco tiempo, con la vida de más de mil personas. Dada la situación de crisis nacional en el país vecino por epidemia con posibilidades futuras de transformarse en pandemia, se hacía urgente que las autoridades dominicanas tomaran medidas drásticas e inmediatas para evitar la peligrosa propagación de la enfermedad.
Sin embargo, ya sea para hacerse el gracioso con la comunidad internacional o por puro descuido y dejadez, el Gobierno dominicano fue errático y dubitativo en su respuesta a la amenaza del cólera, cerrando por momentos la frontera pero abriéndola de nuevo por presiones de intereses comerciales particulares y chantajes de la comunidad internacional, y como siempre, minimizando la gravedad de la situación.
Por otro lado, algunos grupos insistieron en solicitar al Ministerio de Salud Pública que lograse la entrada al país de un contingente de vacunas para prevenir la enfermedad antes de que oficialmente se propagara a suelo dominicano.
En la actualidad, hay en el mundo tres marcas diferentes de vacunas contra el cólera que son aprobadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con más de un ochenta por ciento de probabilidades de éxito y con un costo de menos de veinte dólares la dosis. La más reciente fue desarrollada hace dos años en la India por la Fundación Bill & Melinda Gates.
No obstante esta información que cualquiera puede investigar con facilidad, se han dedicado las autoridades a confundir a los dominicanos restando importancia y a veces hasta negando la existencia de una vacuna, en lugar de ser más diligentes y lograr su acceso a la población.
Como era de esperarse, el cólera entró a la República Dominicana y todos los pronósticos indican que lamentablemente llegó para quedarse, pues dicha enfermedad, tal como ocurrió en Perú hace unos años, cuando se instala en una localidad tarda mucho tiempo en ser erradicada.
Pero también como era de esperarse, a pesar de que el cólera ya esta aquí por una evidente negligencia gubernamental, el ministro de Salud Pública dijo que la población no debe alarmarse porque “el tema está bajo control”, tratando de engañar a los ingenuos que aún le creen y de tapar una realidad que muy pronto le golpeará en la cara con elementos cruciales como una dañina pero inminente reducción de la llegada de turistas a nuestro país.
No se cerró la frontera de manera radical como la situación demandaba, no se hizo gestión alguna para hacer llegar vacunas contra el cólera a la República Dominicana, en fin, no se le puso el candado y por supuesto, ya nos robaron.
Leila Mejía es abogada y comunicadora
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