Resulta sumamente absurdo que a raíz del apresamiento de José Figueroa Agosto el Jefe de la Policía Nacional Dominicana y el Jefe de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) pretendan atribuirse logros que no son suyos. Utilizar expresiones como “misión cumplida” o “esto es un éxito de la República Dominicana” hacen despertar, en cualquier persona consciente, el sentido del ridículo.
Por un lado, es poco creíble la versión de que el operativo planeado era conocido con antelación por los altos mandos de nuestro país. Conociendo al personaje que encabeza nuestra policía, es fácil imaginarse que si hubiese sido así las declaraciones previas a los medios de comunicación anunciando “un duro golpe” no se hubiesen hecho esperar. Además, por la hora a la que nuestros Jefes decidieron viajar a Puerto Rico, no es difícil deducir que se enteraron del tema, al igual que todos nosotros, por la prensa.
Nuestras autoridades en nada contribuyeron de manera positiva en el caso Figueroa Agosto. De hecho, tantos errores se cometieron aquí (culposos o no, muchos tenemos la duda) que se puede afirmar que fuimos causa eficiente del entorpecimiento de las investigaciones.
Cabe recordar, por ejemplo, que fue la negligencia dominicana la que permitió la fuga de Levy Nin, concubina de Figueroa Agosto con información valiosa que aportar al caso. Fue aquí también que una jueza, fundamentada en un mal elaborado expediente por un muy deficiente ministerio público, liberó a Sobeída Félix permitiendo con ello su gran escape. Es paradójico esto toda vez que aquí le interceptan ilegalmente el teléfono a cualquiera pero a los genios fiscales, en un caso tan importante, no se les ocurrió solicitar legalmente una medida como tal.
Fue aquí también que se falló en no garantizar la seguridad de piezas fundamentales del caso como los asesinados Coronel González, Rubén Soto y Omar Antigua. Y por supuesto, no se debe olvidar que también dejamos escapar a “Toño Leña”, preso hoy gracias únicamente al trabajo de autoridades extranjeras.
Sin embargo, más importante que todo lo anterior es tener muy presente que fue la policía dominicana la que permitió que Figueroa Agosto pudiese huir a pies en el barrio de Campurria, lo que hace que muchos especulemos que dedicaron más atención a los famosos bultos que a perseguir al fugitivo.
Claro, esta persona fue un protegido aquí por 11 años, portando varias cédulas de identidad y varios carnets del DNI emitidos por el Gobierno dominicano y sin que hasta ahora haya una sola persona sometida por esto o al menos siendo investigada. Así que lo mejor que pueden hacer nuestros Jefes es guardar silencio, para no seguir haciéndonos sentir vergüenza ajena.
Leila Mejía es abogada y comunicadora
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