En periódicos españoles, como el digital publico.es, fue publicado hace un par de días un artículo titulado “El narcoempresario español que entraba en palacio”.
El artículo, no reseñado y muy poco comentado por la opinión pública dominicana, se trata del apresamiento en Cataluña del empresario español Arturo Del Tiempo por tráfico de cocaína y de manera muy particular hace referencia a las relaciones del detenido con la clase dirigente de nuestro país.
El artículo señala que si bien Del Tiempo era casi un desconocido en España, en la República Dominicana era toda una personalidad reconocida que compartía hasta con el Presidente y los círculos elitistas. También, hace referencia a lo rápido que Del Tiempo y su familia adquirieron la residencia dominicana y al curioso carnet de policía honorífico que le había concedido en nuestro país la Policía Nacional.
El periódico publica y se refiere a varias fotos del español con el presidente Leonel Fernández como una de sus principales cartas de presentación, así como los numerosos elogios y halagos que ofreció el Presidente a Del Tiempo en el discurso de inauguración de la Torre Atiemar.
Lo más importante de la publicación, sin embargo, es que plantea el preocupante hecho de que pese a las “evidentes conexiones” de Arturo Del Tiempo con alijos de cocaína en fechas previas a la fiesta de inauguración de Atiemar, la policía dominicana no lo detuvo y fue únicamente gracias al trabajo de la Guardia Civil de Barcelona que hoy se conoce la naturaleza de las operaciones del presunto empresario.
Evidentemente, la noticia constituye una gran vergüenza para cualquier dominicano serio, pues pone en evidencia a nivel internacional las numerosas inconductas e irregularidades que rodean el manejo de la cosa pública en nuestro país. Pero a eso hay que agregarle además otras cosas relativas al caso de Arturo Del Tiempo. Por ejemplo, hace dos días la Fiscalía General de España reveló que Del Tiempo Marqués, a quien no reconoce ninguna actividad empresarial en ese país, "exportaba" al menos dos furgones mensuales de "mármol" hacia esa nación desde nuestro país y desde hace más de dos años.
Cabe recodar también que hace casi dos meses el fiscal del Distrito Nacional, Alejandro Moscoso Segarra, anunció que “en breve” se conocería la lista de los propietarios de la torre Atiemar, pero pasa el tiempo y parece que el fiscal ha sufrido algo de amnesia selectiva. Sin dudas, esta es una de esas situaciones en las que encaja perfectamente la frase: “el que calla otorga”.
Leila Mejía es abogada y comunicadora
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