Es costumbre que en épocas electorales, cuando llega la Semana Santa, los partidos políticos nos den una tregua y cesen temporalmente las actividades proselitistas y de campaña.
Sin embargo, en muchas ocasiones (como en los últimos años, por ejemplo), el tipo de cosas que se hacen o se permiten en Semana Santa hacen que uno prefiera, por mucho, las actividades de campaña.
Esta vez, por ejemplo, la Semana Santa nos ha recibido con el nefasto anuncio de que en junio subirán la tarifa eléctrica, es decir, que los dominicanos pagaremos aún más caro por un servicio deficiente y que muchas veces ni siquiera recibimos. En una grosera y atropellante muestra de autoritarismo e intolerancia, las autoridades dispusieron el cierre del canal de televisión Cibao TV Club, evidentemente debido a las fuerte críticas que al Gobierno de Leonel Fernández hacía en dicho medio el señor Ernesto Fadul.
A pesar de tantas veces haber dicho públicamente el procurador general de la República que garantizaba la vida y la seguridad de las personas involucradas en el caso del capo Figueroa Agosto, otra vez asesinan a un vinculado directo suyo, Alex el Pelotero, sin que la presunta comisión investigadora haya podido ofrecer explicaciones e informaciones claras a los dominicanos.
El caso Atiemar continúa en un limbo, mientras se confirman imprecisiones en los datos que ha ofrecido a la opinión pública la fiscalía del Distrito Nacional, toda vez que había informado la presunta detención del español Juan Antonio Hidalgo de Moya por sus vínculos con el narcotraficante Arturo del Tiempo y ayer se confirmó que, aunque fue brevemente interrogado, no está y nunca estuvo detenido.
En otro orden, una confusa situación de malestar general atraviesa el magisterio dominicano ante la cancelación de miles de empleados, entre docentes y personal administrativo, por parte del Ministerio de Educación, por alegado incumplimiento de trabajo, y aunque las autoridades de Educación informaron que los cancelados son poco más de 1,000 empleados, medios de prensa tienen la información de que superan los 7,000.
Y entre tantas cosas, las primeras palabras del Cardenal López Rodríguez para comenzar esta Semana Mayor es recordarnos a todos la triste realidad de que el país se ha convertido en un “paraíso de delincuentes”.
Debemos aprovechar estos días de oración y reflexión para pedir mucho a Dios por el futuro de la República Dominicana, pues con el rumbo que llevan las cosas en ese nuevo camino que se convirtió en una rotonda necesitamos con urgencia unos cuantos milagros.
Leila Mejía es abogada y comunicadora
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