Catastróficos terremotos como los recientes de Haití y Chile y numerosos temblores de tierra en distintos lugares de nuestro continente, constituyen una gran causal de preocupación y temor para los dominicanos que vemos algo que probablemente en el lenguaje popular diríamos: “esa bola está picando muy cerca”.
De hecho, con inusual frecuencia se han producido temblores en distintos lugares de la República Dominicana, pudiendo registrarse, según reportes del Instituto Sismológico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), más de diez movimientos en los últimos cinco días, uno de los cuales fue de 4.6 grados en la escala de Richter y consternó a la población de Santiago y Valverde, donde se produjeron pequeños daños dentro de algunas viviendas.
A pesar de las numerosas advertencias de expertos nacionales e internacionales en sismología de las altas probabilidades que existen de que en nuestro país se produzca en cualquier momento un terremoto de proporciones cataclísmicas, el tema no parece ser tomado demasiado en serio, especialmente por nuestras autoridades llamadas a emplear todos los esfuerzos posibles para prevención de daños por fenómenos naturales.
Esta negligencia es fácilmente comprobable con apenas constatar que por ejemplo, la región Norte, una de las principales zonas activas de fallas geológicas que producen terremotos, no cuenta con equipos que permitan analizar con profundidad los fenómenos telúricos, como más estaciones sismográficas o estaciones acelorográficas que determinen con exactitud las aceleraciones de la tierra.
Tomando en consideración informaciones como éstas, el presidente del Instituto Dominicano de Ingeniería Superior y de Desastres Naturales Vitelmo Bertero, ingeniero Víctor Suárez, realizó una propuesta y con ello un llamado de atención sobre la necesidad para el país de adquirir instrumentos de mayor precisión para tratar de contribuir a que las edificaciones que se construyan tengan más solidez y con ello minimizar los daños que resulten como consecuencia de un terremoto venidero.
No obstante, el ingeniero Suárez, como muchos otros especialistas, también ha sido ignorado por nuestro Gobierno. Y es que lógicamente, nuestros funcionarios están tan entretenidos con la campaña y tan distraídos por su hambre feroz de mantenerse en el poder que no tienen tiempo para ocupar su mente en asumir el desafío de evaluar y en los casos que ameriten reforzar edificaciones para evitar que colapsen.
El problema que tienen nuestras autoridades es que aunque se crean omnipotentes porque con tantos recursos casi todo lo pueden, no tienen manera de saber si el pronosticado terremoto esperará a que pasen las elecciones. Ojalá y no les salga el tiro por la culata.
Leila Mejía es abogada y comunicadora
Comentarios (1)
Anderson Cabrera Cuevas estudiante de Leyes y estudiante de Locucion.