El presidente Leonel Fernández tiene, indiscutiblemente, una gran capacidad discursiva. Sus discursos en cuanto a la forma son casi perfectos, bien estructurados y elaborados magistralmente para que de una manera bastante impresionante el presidente pueda agotar mucho tiempo, despertar la atención de la audiencia y cautivar al público aún tratando de manera fugaz y superficial los temas trascendentes que afectan a los dominicanos.
El último discurso tiene los mismos méritos que los anteriores. Y es que sin dudas no resulta tarea fácil la redacción de un discurso de rendición de cuentas de 43 páginas tomándose el cuidado de no abundar en aspectos importantes y precisos que respondan las preguntas más urgentes de nuestra sociedad.
Al tema de la corrupción, por ejemplo, apenas le dedicó unos 3 ó 4 escuetos párrafos que básicamente decían que el fenómeno se producía en el país con casos aislados. También, por supuesto, alababa al Gobierno por la supuesta creación de instituciones y mecanismos contra el flagelo. Sin embargo, el análisis más profundo lleva a la conclusión de que la única institución creada por el presidente Fernández para esos fines es la comisión de ética y combate contra la corrupción y ésta no puede exhibir logro alguno que siquiera justifique su existencia.
Con el tema del narcotráfico, que ha convertido al país en foco de atención internacional, fue el presidente muy general al decir que se trata de un mal que afecta a todo el mundo. Cuando aterrizó en la situación dominicana, señaló la preocupación de la población por la participación de altos oficiales en actos y redes de narcotráfico, por lo que anunció una pronta depuración de los organismos militares. Si bien esa parte del discurso es quizás la única que contiene una propuesta seria e importante, la misma no fue cumplida en la forma planteada y nueva vez se juega con los dominicanos y se nos otorgan placebos, al producirse únicamente “puestas en retiro” de militares que al día de hoy nada tienen que ver con las instituciones que directa o indirectamente deben trabajar contra el narcotráfico.
Finalmente, dice el presidente Fernández que aquí “nadie va a burlarse de la ley”. Sin embargo, pensar en los detalles que han girado en torno al caso de Figueroa Agosto o pensar, entre muchas otras cosas, en el tema de Sun Land y el uso del dinero, hacen que uno quiera decirle al Señor Presidente que hace tiempo se han burlado y aún con más fuerza se siguen burlando del pueblo dominicano.
Leila Mejía es abogada y comunicadora
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