Los jóvenes representamos un sector con muy baja participación activa en la política. Se trata de un segmento en que la mayoría de sus integrantes rechaza la forma de hacer política en República Dominicana y la manera en que tradicionalmente se ha ejercido el poder.
Dicha actitud es consecuencia natural de las barbaridades, los escándalos de corrupción y en general los desastres en el manejo de la cosa pública que han protagonizado tantos de nuestros políticos, pero también de la desidia que quienes nos gobiernan han mostrado hacia un sector con demandas y necesidades propias que han sido ignoradas y por ende absolutamente insatisfechas.
Muchos, a veces, no sentimos siquiera el deseo de ejercer nuestro derecho al voto porque entendemos que estamos perdiendo el tiempo, perpetuando un “más de lo mismo”.
Pero es justamente el panorama descrito el que ha servido de estímulo para la gestación del grupo Impulso por una Nueva Nación (INN).
Los jóvenes no estamos representados en la administración pública, no somos tomados en cuenta en la toma de decisiones y nuestra voz, cargada de propuestas, nunca ha sido escuchada.
Por eso, queremos que el cuadro cambie y para ello pretendemos constituir un vehículo para canalizar las inquietudes e intereses de nuestro segmento hacia una opción de poder que sea a su vez opción de cambio y en la que podamos tener real incidencia.
Estas condiciones, imprescindibles para que el trabajo del grupo sea eficaz y exitoso, las encontramos en muchos de los proyectos políticos de la oposición en la actualidad.
Esto así, no sólo porque presentan propuestas acordes con las necesidades de cambio, sino, porque tienen la apertura suficiente para que nuestras ideas sean ponderadas y de esa manera pasar de ser un segmento marginado, y a veces el más golpeado por las crisis económicas y los problemas sociales del país, a ser reconocido como un grupo significativo y nuestros planteamientos tomados en cuenta por quienes tienen vocación de llevar las riendas del Estado dominicano.
Y más importante aún, pasar de engrosar la cuota de abstención electoral al reconocimiento pleno de que, si nos decidimos a participar de manera activa, tenemos la fuerza para impulsar proyectos políticos y el potencial para promover triunfos y derrotas.
No me cabe la menor duda de que si queremos, si participamos y nos ponemos INN, tenemos todas las herramientas y en la actualidad además las circunstancias favorables para transformar radicalmente el escenario politiquero que tanto nos disgusta y del que tanto nos quejamos.
Leila Mejía es abogada y comunicadora
Comentarios (2)