Algunas personas han afirmado en estos días que el proyecto de ley de partidos que cursa en el Congreso Nacional no constituye la solución a los males de la política y los partidos en República Dominicana en el marco de las elecciones y campañas electorales.
Muchos de los que han asumido esta posición la justifican señalando que la ley no evitará que el narcotráfico de todas maneras financie candidaturas porque se harán esfuerzos para mantener la fuente oculta.
Indiscutiblemente, ninguna ley es la solución perfecta para evitar la comisión de aquellas prácticas que prohíbe.
La existencia de un Código Penal, por ejemplo, no ha sido suficiente para evitar atracos, violaciones y asesinatos.
No obstante, las leyes reducen en gran medida la frecuencia en la ejecución de ciertas acciones, toda vez que desde que la misma es creada y entra en vigencia, sirve como disuasivo para quienes potencialmente llevarían a cabo dichas acciones que pasan a ser prohibidas gracias a la ley y además, todavía más importante, prevé mecanismos para sancionar a aquellos a quien no logra disuadir.
De igual manera, la existencia de una ley que tipifique claramente conductas inaceptables y prohibidas, permite la ventilación de casos a nivel de los medios de comunicación, lo que muchas veces constituye la herramienta más importante para poner en evidencia a quienes cometen las inconductas y con ello complementar el elemento disuasivo que comportan las leyes.
Por ejemplo, que exista una ley de medio ambiente en el país no ha evitado la comisión de delitos ambientales por parte de funcionarios públicos, pero sí permite que el periódico de ayer haya tenido en su portada el sometimiento de un síndico producto de una acusación en esta materia, lo que a su vez transparenta ante la población muchas cosas que sin la existencia de la ley no se conocerían.
En el caso de la ley de partidos que se espera el Congreso Nacional apruebe antes de las venideras elecciones congresuales y municipales, sin bien no es la cura a la discrecionalidad en la captación y manejo de fondos de campaña, contiene una serie de disposiciones que la convierten en un gran remedio para prevenir y tratar la enfermedad.
Es por esto que, el hecho de que sea precisamente el partido que hoy se encuentra en el poder y que maneja fondos públicos el que se niegue a aprobar una ley cuyo contenido no haría otra cosa más que contribuir al saneamiento del sistema de partidos políticos en nuestro país, resulta altamente sospechoso.
Leila Mejía es abogada y comunicadora
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