En cada campaña electoral se desata un tsunami de pesimismos y de malos presagios que atentan contra la esperanza, el futuro, la estabilidad y el desarrollo del país, y porque no, atentan contra nuestra valiosa democracia.
Todos sabemos que gran parte del futuro se forja y se determina mediante la percepción presente que asumimos de los acontecimientos futuros, por la fe, por la actitud positiva o negativa que adoptemos hoy de lo porvenir.
Sabemos que nuestra democracia padece de muchos defectos que con la participación activa de todos los ciudadanos pueden y deben ser corregidos; como nuestro rostro y cuerpo, es defectuosa pero es nuestra democracia. Ella ha costado mucha sangre y dolor a nuestro pueblo. Es nuestra democracia imperfecta la que debemos afinar y defender.
Así, hablándonos del pesimismo mundial y en un interesante escrito, García Márquez trata el fenómeno que los sociólogos llaman la “profecía autocumplida” o “efecto Pigmalión”. Este fenómeno explica cómo un simple sentimiento de pesimismo sin fundamento real que puede llegar a desencadenar pensamientos y actos pesimistas que terminan dando al traste con un todo, un pueblo o con una nación.
García Márquez narra la historia de una señora que tiene el presentimiento de que algo malo va a suceder en el pueblo, entonces la señora se lo comunica al hijo, el hijo al carnicero, el carnicero al barbero, el barbero al bombero…etc.
Todo aquello desencadena fatales acontecimientos que terminan cuando todos “huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado: ¿Viste m'hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?”.
Por suerte no es el caso de la República Dominicana, aquí ya sabemos que estos pensamientos pesimistas de malos augurios son producto de meras estrategias políticas y que después que pase la tormenta debemos continuar edificando nuestra República Dominicana.
Porque todavía aquí queda mucha República Dominicana por delante, mucha república para los que ganen y mucha para los que pierdan, porque es de todos, de todos los que tenemos que permanecer viviendo sobre esta tierra que nos hace llamar dominicanos. Por esto debemos concluir con García Márquez afirmando:
“No hagas caso del rumor. No seas un instrumento para crear el caos. Lo negativo atrae a lo negativo. Sé positivo. Tratemos de construir con visión de futuro y no de destruir lo que tenemos”.
Puesto que: "Si seguimos hablando y pensando en la crisis, indudablemente esta se hará más fuerte”. “Pensemos positivamente y tratemos de mantener nuestras mentes siempre positivas, si hemos logrado sobrevivir a muchas catástrofes y hemos salido siempre adelante, por qué estresarnos ahora”.
Güido Riggio Pou es economista
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