Es difícil escribirle a un padre ejemplar. Es difícil encontrar las palabras adecuadas en momentos de tristeza y dolor. Pero hay tantas cosas que decir de ti que al final las palabras sobran, sobre todo cuando se escribe para despedir a un ser tan especial como tú.
Trataré de escribirte estas líneas para la posteridad, como un testimonio a tus descendientes de lo que significaron para ti el amor y la consagración familiar.
Tu vida fue pasiva y tranquila. Te recordaremos como una persona conciliadora, que evitaba siempre el conflicto; fuiste un amante de la paz. Desde tu infancia cultivaste el trato afable y cordial, lo que te convirtió en un ser especial para tu familia y tus amigos.
Fuiste el conductor de una gran familia (14 hijos) y trabajaste duro durante casi 50 años para alimentarla, educarla y protegerla.
Siempre te preocupaste por nosotros y tu carácter fue determinante en nuestras conductas y comportamientos. Recuerdo cuando todos trabajábamos junto a ti y al final de la cosecha, una frase inolvidable que siempre la compartías con mamá: “vieja, quedamos bien, porque cumplimos con nuestros compromisos con la Manicera”.
Era el cumplimiento del deber, pagar tus deudas significaba mucho más que el beneficio obtenido. Pagarle a la Manicera –empresa que rotulaba las tierras y prestaba las semillas de maní y al final se pagaba con la cosecha-, significaba un logro familiar.
Siempre estuviste atento a la educación de tu familia. Recuerdo que en fechas de exámenes siempre nos decías, “no vayan al campo, quédense estudiando, que hay que sacar buenas calificaciones”. Recuerdo el orgullo que tú sentías cuando tus amigos y vecinos decían el día de la entrega de las calificaciones: “los hijos de Luis Bautista sacarán las mejores notas, nunca repiten el curso”. Y siempre era así, después de todo era el producto de tu empeño y dedicación para que siempre fuéramos a la escuela y tener lo indispensable para estudiar y aprender.
Hoy vemos el resultado : médicos, ingenieros, agrónomos, economistas, veterinarios, abogados, administradores, contables, entre otros, es el mayor legado y fue siempre el trofeo que exhibías con mayor orgullo con los títulos colgados en la sala de tu casa. Ahora, la gran realidad, ya no estarás con nosotros; te has ido de la vida física al lugar donde descansarás para siempre, allá te espera tu compañera de siempre, tu amiga, la que luchó junto a ti por esta gran empresa: tu familia. La que forjaron juntos, la que construyeron juntos, la que siempre ha estado unida y así se mantendrá.
Aquí están todos tus hijos, tus nietos, bisnietos, familiares y amigos. Aquí estamos depositando tu cuerpo en este campo santo, aunque vivirás con nosotros para siempre. Siempre te visitaremos. Siempre te recordaremos. Te fuiste como viviste, tranquilo y en paz.
Hasta Siempre, Papá!
Félix Bautista es ingeniero civill
Comentarios (1)