Por considerarlo oportuno, quisiera compartir nuevamente con mis lectores el siguiente artículo: A finales del siglo XVII, la mayoría de las regiones del mundo exhibían niveles de desarrollo similares.
En el siglo XVIII algunas regiones de Europa Occidental triplicaban el ingreso de algunas regiones africanas. En el siglo XX, el ingreso por habitantes de Japón, Estados Unidos y Europa era cinco veces mayor que en África.
En el siglo XXI, los ingresos per cápita de los países desarrollados es cincuenta veces mayor que en los países pobres.
Estos cambios en los niveles de ingresos de regiones y países se deben a la revolución industrial y al cambio tecnológico.
Es decir, a la codificación del conocimiento, a la inversión en investigación, desarrollo e innovación, a la valoración del capital intelectual y a la globalización de los procesos productivos.
Si bien es cierto, que muchos países incrementaron sus ingresos significativamente con la revolución científico –tecnológica, lo cierto es, que lo lograron aplicando planes estratégicos de desarrollo.
Taiwán, por ejemplo, diseñó una estrategia de crecimiento sobre la base de asignación eficiente de recursos, acumulación de capital, adquisición y adaptación de tecnología, establecimiento de consensos y compromiso político.
Chile que es una democracia constitucional y pluripartidista ha logrado y sustentado sus planes de desarrollo sobre el diálogo y el consenso.
En México, Chihuahua, es un buen modelo de desarrollo regional: Espíritu de colaboración, respeto a las instituciones, inversión pertinente, innovación, capital humano, infraestructuras, sustentabilidad y acceso a mercados.
“El país que queremos” simboliza la idea central, del documento base de la Estrategia Nacional de Desarrollo (END) que será presentada próximamente por el Gobierno.
El objetivo esencial es lograr la transformación productiva, institucional, social, cultural y medioambiental. El consenso es esencial para la transformación social.
La END es el instrumento para enfrentar los retos cambiantes y garantizar asignación de recursos en actividades claves.
Para la elaboración de la END se analizaron 32 áreas temáticas, donde se analizaron las políticas presentadas en documentos públicos durante 10 años (1998–2008); se realizaron simulaciones de modelos económicos comparando el desempeño de la economía dominicana con más de 100 países durante los últimos 20 años; se realizaron consultas a expertos gubernamentales y no gubernamentales, y lo más importante, se consultó a la ciudadanía mediante encuestas de opinión y talleres de trabajo con grupos poblacionales.
La END es la más amplia expresión democrática para alcanzar el desarrollo integral.
Félix Bautista es ingeniero civil
Comentarios (2)