En abril del año 2007 el programa mundial de alimentos (PMA) dio a conocer un proyecto denominado “Mapeo y Análisis de la Nutrición en la República Dominicana”, elaborado por la escuela Friedman de Ciencias y Políticas de Nutrición de la Universidad de Tufts, Boston.
El estudio elaborado tuvo como propósito identificar las áreas geográficas del país de mayor índice de desnutrición.
Los mapeos municipales muestran el nivel aproximado de desnutrición infantil crónica y el retardo en el crecimiento. Estas segmentaciones e indicadores son claves para diseñar una estrategia dirigida a disminuir la población afectada y combatir este indicador de pobreza y exclusión social.
En general, según los resultados del estudio, los indicadores de desnutrición se redujeron en 2.1% en 6 años (1996-2002). Sin embargo, persisten grandes bolsones de elevada desnutrición en provincias como Dajabón, Espaillat, Puerto Plata, Santo Domingo, Santiago y San Cristóbal.
El Atlas del Hambre y la Desnutrición debe utilizarse como una guía para los programas focalizados de combate a la pobreza: Solidaridad y su componente “Comer es Primero”; para una mejor ubicación de los centros de salud y las farmacias del pueblo; para una mejor distribución de los programas de asistencia social y los programas de alimentación escolar.
Este programa de alimentación en las escuelas públicas debe de estar amparado en una normativa especial que establezca los requisitos nutricionales de las raciones; las combinaciones de los alimentos que conforman la oferta; los porcentajes mínimos de micro nutrientes y proteínas de las raciones; la gerencia del programa; la seguridad alimentaria de los niños en las escuelas; la creación de un sistema de manejo de información que permita actualizarse periódicamente; el establecimiento de un consejo nacional de asesoría sobre nutrición materna e infantil; la creación de una red de nutrición escolar, la cual pueda ser evaluada constantemente y la forma de selección de las empresas que suplen y distribuyen las raciones.
El diputado José Leonel Cabrera Abud sometió una iniciativa a través de la Cámara de Diputados con estos propósitos. Entendemos que debe ser ampliada y sobre todo aprobada, como garantía de que los niños y niñas beneficiarios del desayuno escolar reciban los componentes nutricionales necesarios para desarrollar a plenitud sus capacidades intelectivas.
De esta manera combatimos el hambre y la desnutrición, que son aspectos centrales del desarrollo económico. Esta normativa bien pudiera llamarse “Ley Nacional de Nutrición Escolar”.
Félix Bautista es ingeniero civil
Comentarios (1)