Algunos pensadores y cientistas sociales como el francés Roger Pierre Edgard Labrousse, autor del libro "Política de la razón y política de la fe" planteó en algún momento que los verdaderos demócratas se indignaban cuando sabían que sus adversarios usaban la expresión para su conveniencia.
El austríaco Karl Raimund Popper, filósofo y sociólogo, observó que la democracia es un sistema político en donde los gobiernos traspasan el mando sin derramamiento de sangre. Jean-François Berdah habla de la democracia asesinada.
Norberto Bobbio entiende que la paz del mundo depende del aumento en el número de estados democráticos, Jacques Rancière, profesor de filosofía política de la Universidad Saint-Denis en París, nos comenta acerca del odio de la democracia y Giovanni Sartori, investigador de ciencias políticas, afirma que la democracia sólo es viable si los ciudadanos la comprenden.
Hay que comprender la democracia. Hacerla transparente y confiable. Otros como el ecuatoriano Rodrigo Borja entienden que la democracia es un proceso de continua e interminable construcción.
Es una forma de estado antes que una forma de gobierno. Es la mejor alternativa para quienes creen en la libertad, la participación, la solidaridad y la igualdad. Se rige por la regla de la mayoría, lo que significa que para que la voluntad sea general y se imponga no es necesaria la unanimidad, basta la mayoría.
Ésta regla es válida en elecciones universales, parlamentarias y en todas las modalidades del sufragio. La democracia se construye cada día, por eso en cualquier época y en cualquier circunstancia la democracia es conceptualmente algo inconcluso".
En muchos países la democracia se ha ido consolidando y perfeccionando, en la medida en que el ejercicio del sufragio se hace más transparente: Se utiliza la tecnología de la información y la comunicación para transmitir y emitir los resultados en tiempo razonable; se espera que en el siglo XXI, los electores no utilicen los recintos electorales para expresar su simpatía a través del voto por un determinado candidato; en el futuro se votará a través del ordenador que cada ciudadano tendrá en sus hogares y así evitar las colas en los recintos y colegios electorales; se entiende que la transparencia del ejercicio democrático se irá fortaleciendo en la medida en que se utilice la tecnología de última generación, garantizando resultados confiables en tiempo récord.
El concepto democracia se modificará en función de los avances tecnológicos. Será una democracia informatizada. Una telecracia. Un televoto. La democracia de la era digital. ¡Así será la democracia del siglo XXI!
Félix Bautista es ingeniero civil
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