La República Dominicana presenta ventajas comparativas para los agronegocios: el clima, el suelo, posición geográfica, estabilidad económica y política, infraestructuras de puerto y aeropuerto y un plan nacional de competitividad sistémica que traza las pautas para el crecimiento competitivo y sustentable.
El clima y el suelo favorecen la producción de frutas tropicales (cacao, café, mango, banano, aguacate, chinola, naranja, etc.), vegetales y otros productos de origen agropecuario que tienen acceso en el marco de los acuerdos de libre comercio a los mercados estadounidenses y europeos con tiempos favorables.
“El reto es hacer de esta ventaja natural, una ventaja competitiva y sustentable que posicione al país como un proveedor confiable, rápido y eficaz de productos saludables, frescos y de alto valor agregado” (René Villareal, “Clúster” pág. 128).
El banano orgánico es un caso de éxito y un buen ejemplo de conquista de mercados.
Según el Centro de Exportación e Inversión (CEI-RD), en el 2008 el banano orgánico representó ingresos por 42.5 millones de dólares.
Las provincias Azua, Montecristi y Santiago concentran la mayor cantidad de productores de banano exportable.
René Villareal nos cuenta en su libro que existen diferencias en los sistemas de producción, el tamaño de las fincas, la tecnología utilizada, los niveles de educación de los productores y su grado de organización.
Potenciar la producción de banano implicaría desarrollar un clúster sustentable y competitivo que integre todos los eslabones de la cadena global de valor: innovación, abastecimiento de insumos, material genético de mejor calidad, profesionalización de los procesos productivos, logística y distribución, marketing y comercialización.
En la actualidad los productores tienen poco acceso a la capacitación.
Además, son afectados por los altos costos de los insumos e inexistencia de iniciativa para la compra colectiva, falta de profesionalismo en ciertas actividades del proceso productivo.
También la falta de prácticas de gestión de fincas, alto costo del transporte, ausencia de cadena de frío e inexistencia de una marca que identifique al país.
Contamos con los mercados, nos falta unificar y concienciar a los productores de la necesidad de crear una unidad que corrija las dificultades de la cadena global de valor.
Félix Bautista es ingeniero civil
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