La paciencia es una cualidad que ayuda a crear una personalidad más plácida y afectuosa. Permite aceptar las cosas tal y como son. Es esencial para la paz interior.
Es tolerancia, comprensión y da sentido de armonía al entorno. La paciencia necesita de práctica. Te propongo que lo hagas: cada día dedica diez minutos a no molestarte por nada, y ser paciente, y te darás cuenta de que tu capacidad de tener paciencia aumentará.
En la medida en que los períodos de práctica de paciencia sean más prolongados, te convertirás en una persona más serena, menos estresada, y tus amigos, familiares y compañeros de trabajo disfrutarán más de tu compañía.
Una persona paciente siempre luce relajada. Relajarse es un arte, es sencillamente “ser” en lugar de “hacer”.
Richard Carlson, en su libro No te ahogues en un vaso de agua, plantea que una gran parte de nuestra ansiedad y nuestros conflictos se originan en nuestras mentes ocupadas, hiperactivas, que siempre necesitan algo con lo que entretenerse.
Generalmente, de manera inconsciente, programamos un calendario de ocupaciones: cuando inicias el almuerzo, piensas además en el postre, en el espresso que te tomarás al finalizar, en el cigarrillo, programas el viaje de fin de semana, planificas reuniones de trabajo, recibes llamadas, envías correos desde tu laptop o BlackBerry, te preocupas por el comportamiento académico de tus hijos, en fin, estás almorzando y pensando en muchas cosas al mismo tiempo. Relájate y permite a tu mente la libertad de no saber durante un período de tiempo.
Si practicas períodos de paciencia y logras mantenerte relajado y concentrado sólo en un tema, y no en varios al mismo tiempo, serás más productivo. No debemos convertir cosas pequeñas en grandes emergencias.
Para Carlson, “el primer paso para convertirse en una persona más plácida consiste en tener la humildad de admitir que, en la mayoría de los casos, eres tú quien hace que las cosas sean un problema.
La vida habitualmente continuará adelante aunque las cosas no vayan de acuerdo con lo planeado. Resulta útil que no dejes de recordar y repetir la frase siguiente: la vida no es una emergencia”.
Y es que nunca podremos lograr todas las metas. A veces pensamos que si la agenda está ocupada todo el día es esencial para alcanzar el éxito.
Sin embargo, lo importante no es el calendario de la agenda, sino el tiempo para reflexionar y producir ideas innovadoras. Debemos desarrollar y concentrarnos en aquellos temas que son realmente relevantes.
Recuerda, tu carpeta de asuntos pendientes nunca estará vacía, y sabes qué, cuando mueras alguien asumirá tus compromisos y sólo te recordarán por algún tiempo.
Y a lo mejor, el que asume tus responsabilidades logra entender las virtudes de ser paciente. Piénsalo.
Félix Bautista es ingeniero civil
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