La política es un trabajo duro, difícil, complicado y riesgoso. El Primer Ministro italiano, Silvio Berlusconi, comentó en una ocasión: “Mi vida ha cambiado. Su calidad se ha vuelto terrible.
Este es un trabajo brutal.” Harry S. Truman, Presidente de los Estados Unidos de 1945 a 1953, refiriéndose a lo difícil que es la política y el ejercio del poder expresó: “Mi familia y yo seríamos felices fuera de esta gran jaula blanca, conocida como la Casa Blanca.” Y es que el ejercicio de la política es absorbente y sacrificado.
En política nunca se está satisfecho con los logros alcanzados y nos enfrentamos cada día a un conjunto de responsabilidades continuas.
Comenta Roberto Izurieta Cánova, director de Proyectos Latinoamericanos de la Escuela de Administración Pública para Graduados de la Universidad de George Washington “que los políticos han creado un mundo para ellos mismos, con su propio lenguaje, sus propios temas, sus propios debates y sus propias confrontaciones.”
Lo más importante para un político es llegar al votante general, comunicarse con él y persuadirlo. Hay que elaborar buenos argumentos para llegar a aquellos votantes que no se interesan por la política, pero que en muchos casos tienen el poder de decidir los procesos electorales a favor o en contra de determinadas candidaturas: los llamados indecisos. Ese segmento del electorado se atrae con emociones, drama y mensajes entretenidos e innovadores.
Los políticos se enfrentan permanentemente a las campañas negativas. Los ataques políticos han sido una práctica usual desde los inicios de la democracia.
El libro “Las campañas presidenciales” es un recuento histórico de las campañas electorales negativas en Estados Unidos, una de las naciones de mayor tradición democrática del mundo.
Las campañas negativas forman parte de la estrategia de las campañas electorales, pueden bajar la intención de voto hacia ambos lados si no se manejan en forma correcta. Las campañas negativas afectan no sólo a la persona atacada sino a todo el sistema social y político.
Si se quiere tener éxito es importante recordar que la comunicación personal y directa es todavía el más poderoso y persuasivo canal para enviar y recibir mensajes.
Claro, sin olvidar, que existen los medios electrónicos y la prensa escrita. Enviar mensajes positivos que lo distancie de su opositor, desarrollar la capacidad de escuchar, ser breve, sencillo, humilde y solidario son claves para alcanzar el éxito político.
La mayoría de estos consejos y argumentaciones se encuentran en el libro “Cambiando la escucha: comunicación presidencial para ciudadanos indiferentes” de los consultores David Gergen, Ann Lewis y Roberto Izurieta. Recomendamos su lectura.
Félix Bautista es ingeniero civil
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