De aquellos lejanos tiempos, cuando el medio de transporte por excelencia en el principal centro urbano de la isla eran los coches tirados por caballos, o el simple jinete, a la saturación vehicular que tenemos hoy día a todo lo largo y ancho de la capital, hay diferencias abismales. Ahora tenemos el inconveniente de que la sobrepoblación en todos los sentidos va acompañada del desorden.
El caos en el tránsito se agrega a toda la ciudad de Santo Domingo. La saturación vehicular afecta todos los extremos de la capital, y ni hablar de las zonas más céntricas. Conducir por la avenida Tiradentes, la Lope de Vega, la Fantino Falco, ubicadas en el Polígono Central, o por la Isabel la Católica, la Meriño, la Duarte o la avenida Bolívar tienen todas idéntica situación: los inconvenientes con los embotellamientos del tránsito. Y no importa la hora.
Desde los mismos inicios de la época de la colonia, allá por los siglos comprendidos desde fines del XV hasta bien entrado el XIX, las calles de lo que hoy se conoce como Zona Colonial, tenían la estampa cotidiana de coches tirados por caballos que iban y venían en todas direcciones; las vías eran de libre circulación, y la gente tenía plena seguridad en desplazarse a pie o montada.
La ciudad disponía en sus entornos de una catedral, comercios organizados, un activo puerto comercial, las instituciones propias de una metrópoli, universidad, tribunales, y la vida citadina se desenvolvía en medio de la organización.
Hasta alcanzaba el tiempo para dar mantenimiento a las obras. Claro está, la población existente no pasaba de varios cientos de personas en lo que era la zona metropolitana.
Es muy posible que el trazado de las calles de la Zona Colonial tuviera la misma dimensión que el conservado hasta hoy, en cuanto a longitud y el ancho. De ninguna manera había saturación de los espacios. En aquellos tiempos iniciales de la colonia todo indica que los constructores pensaron con fines futuristas.
Hoy día, en pleno siglo XXI, en la era digital y del prodigio de los satélites, con una población que se ha multiplicado en forma considerable, en la Zona Colonial hay serios problemas para parquear automóviles, prolifera el smog hasta la saturación, basura por doquier, y la delincuencia desespera a residentes y transeúntes. ¿Falta organización? No hay duda.
En la Zona Colonial encontramos por doquier “cuidadores’’ de vehículos dejados a la libre en las calles, construcciones ilegales por parte de comerciantes o residentes, calles que en un tiempo fueron de doble vía y hoy son de una, además de que son insuficientes. Pero es la misma situación que se da cuando nos desplazamos por las calles y avenidas más céntricas de Naco, Piantini, Villa Francisca, Villa Juana, San Carlos, Centro de los Héroes, entre otros lugares de interés.
La saturación vehicular crece cada día. El gran inconveniente es que nuestras calles, avenidas y autopistas siguen siendo de igual tamaño, y las soluciones que están al alcance hasta ahora no son definitivas frente al caos que tenemos con la saturación de vehículos no solo en la capital, sino en los principales centros urbanos del país.
Felipe Mora es periodista
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