A pesar del esfuerzo de algunos desfasados que están a su lado, el presidente Leonel Fernández actuará en los actuales momentos con sentido de la historia y con visión de trascendencia.
El presidente Leonel Fernández ha demostrado a lo largo de su exitosa vida política que sabe manejar los acontecimientos con precisión táctica y con visión estratégica. Nunca ha dado un paso que vaya en sentido contrario a lo que es su análisis del presente vinculado al futuro.
El sabe auscultar la situación de cada momento para dar el paso exacto que lo lleve a no creerse por encima de su condición de líder político de una organización como el PLD, de figura que tiene connotación internacional y de un hombre que no puede dejar que las menudencias y los intereses particulares de sus acólitos, le lleven a cometer errores que lesionen su paso hacia la trascendencia y su vigencia política.
Cuando el presidente Fernández dijo que estaba pensando lo de la reelección ante la acción de un grupo de diputados para inscribirlo como candidato, estaba actuando con la dimensión de líder que es. Ya él tiene una decisión tomada, pues sabe que sería un acto antihistórico y políticamente torpe desarrollar un proyecto reeleccionista. Pero su decisión no puede ser comunicada en medio de una rueda de prensa común y corriente, donde ni siquiera ese era el tema.
Leonel debe comunicarle a la nación su decisión en un escenario diferente, con un discurso y un análisis donde demuestre que sigue siendo el político de alto vuelo que fue capaz de impulsar una de las constituciones más avanzadas de toda la historia dominicana. Que sigue siendo y será uno de los más importantes líderes de la nación dominicana.
Los partidarios de la reelección ya están conscientes de que Leonel no va porque su visión de la historia y de la trascendencia no le aconseja actuar contrario a ella. Ellos saben que el Presidente está ganando tiempo para que la situación al interior de su partido se encamine de la mejor manera y para que el candidato que vaya a ser su sucesor en el manejo del Estado pueda encontrar un partido unificado, firme, consolidado y con amplias posibilidades de quedarse en el poder.
Los dos millones de firmas, el ridículo de quienes le quieren inscribir como pre-candidato en las primarias del PLD y las pocas voces reeleccionistas que quedan, son los últimos aletazos de un tiburón que ya ha sido domado por el tiempo, la realidad y circunstancias. Leonel es mucho más inteligente, mucho más visionario y mucho más estratega político que todos los acólitos y verdaderos amigos que lo quieren tirar por el despeñadero de un proyecto absurdo y antihistórico como es la reelección.
Leonel es un líder que ha aprendido las lecciones de la historia y tiene un alto sentido de ella. Sabe muy bien que lo que más le conviene para su presente y su futuro inmediato es que su partido, el PLD, siga dirigiendo los destinos nacionales. Leonel sabe muy bien que su gran papel en los actuales momentos es respaldar con todas sus fuerzas al candidato que salga elegido de la contienda interna del PLD. Y así lo hará. Estoy totalmente convencido.
Euri Cabral es comunicador y economista
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