Desde hace unos meses he estado afirmando que no creo que el presidente Leonel Fernández se aventure a un proceso de reelección presidencial debido a que es un dirigente político de mucha inteligencia, de mucha capacidad y tiene un gran sentido de la historia.
En los últimos días el presidente Fernández ha emitido unas cuantas señales que muestran por dónde está su visión y su acción ante este debate que se ha suscitado debido a que un grupo de ingenieros contratistas del Gobierno han estado pagando y colocando vallas reeleccionistas. La primera señal fue nombrar en la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado a Luis Sifres, un hombre muy ecuánime y respetuoso, y no al ingeniero Freddy Pérez quien buscaba ese puesto desesperadamente para desde allí impulsar el proyecto reeleccionista.
La otra señal fue destituir al amigo Héctor Rodríguez Pimentel como director del Instituto Agrario Dominicano, después de que este salió de una reunión en el Palacio Nacional con Freddy Pérez, anunciando que todos los reformistas se integraban a la frustrada campaña reeleccionista de Leonel.
La tercera señal es la declaración del todopoderoso senador de San Juan y hombre de absoluta confianza del primer mandatario, ingeniero Félix Bautista, afirmando que si el presidente Fernández modifica la Constitución para buscar la reelección eso sería una “gran mancha que quedaría en su gestión”.
Bautista dijo que Leonel “tiene un alto sentido de la historia”, dejando a entender que el Presidente no se embarcará en un proceso aventurero y peligroso que pueda afectar su imagen y sus perspectivas políticas futuras. Estas declaraciones, viniendo de Bautista, son una especie de réquiem a los propósitos reeleccionistas.
El grupo de absurdos reeleccionistas no tiene ni una sola figura de importancia en la sociedad dominicana. Son contratistas, alabarderos y gentes que medran a la sombra del poder. Sus tácticas han sido derrotadas una a una. Primero dijeron que no se había puesto un artículo específico, luego dijeron que un referéndum podría sustentar la candidatura reeleccionista, luego que buscarían un millón de firmas y, por último, que el nuevo Tribunal de Garantías Constitucionales podría interpretar la Constitución para permitir la reelección del Presidente.
Pero todo se les fue a pique porque Leonel y la sociedad son mucho más inteligentes que todos ellos. El tiro de gracia se lo acaba de dar nada más y nada menos que monseñor Agripino Núñez Collado, la persona que el presidente Fernández escogió para coordinar lo referente a la nueva Constitución.
Agripino, con esa fuerza moral que nadie puede disputarle, dijo con claridad meridiana que la Constitución “no está sujeta a interpretación, es clara y prohíbe la reelección consecutiva taxativamente” y que si Leonel quiere optar por un nuevo mandato “no hay otro camino que una reforma a la Constitución”.
Euri Cabral es comunicador y economista
Comentarios (4)
ya hemos hecho planes con esos chelito y nos hemos metido en lio contando con eso. gracias