El gran derrotado de las pasadas elecciones lo es el ingeniero Miguel Vargas Maldonado quien manejó al PRD con criterios excluyentes y antidemocráticos que lo llevaron a que ese partido no obtuviera ni siquiera una senaduría, algo que no había ocurrido nunca en toda la historia electoral de ese partido.
Para minimizar la magnitud de la contundente derrota los asesores de Vargas Maldonado están mostrando un cuadro comparativo entre los votos obtenidos de partido a partido entre el PLD y el PRD para sacar como conclusión que el PRD obtuvo más votos que el partido de gobierno y que por eso la derrota no es tan grande. Eso es actuar con criterios de sofisma político.
Las elecciones del pasado 16 de mayo no fueron entre el PLD y el PRD como partidos, sino entre dos polos electorales encabezados por ellos.
El polo PLD fue el gran ganador de las elecciones pues obtuvo mucho más síndicos, mucho más regidores, mucho más diputados y casi todos lo senadores.
Y en términos porcentuales ese polo PLD obtuvo el 54% de la votación nacional, siendo ésta la cuarta elección consecutiva en que ese bloque obtiene más del 50% de la votación.
Tanto en las elecciones del 2004, del 2006, del 2008 y del 2010 este bloque de fuerzas políticas encabezadas por el PLD obtuvo un caudal de votos que oscila entre el 52 y el 57%, consolidando al PLD como la principal fuerza política de la nación que, junto a sus aliados, ha derrotado al PRD de manera sucesiva.
Querer separar la votación del PLD de la de sus aliados es una forma burda de querer esconder la verdad. Todo el mundo está consciente de que la mayor parte de esos votos que se expresan a través de los aliados son votos peledeístas, los cuales se ubican en esas otras casillas por situaciones muy especiales.
Por más que Miguel Vargas y sus asesores quieran desdibujar la realidad, lo cierto es que el PRD recibió una contundente derrota en las elecciones, que sus alegatos de fraude son simples escaramuzas para esconder la derrota y que este hecho ha mermado de manera sensible el liderazgo y la influencia de Miguel Vargas al interior de ese partido.
Las grandes victorias de los partidos son fruto de la eficacia y visión de sus líderes. Las grandes derrotas, como la recibida por el PRD, son fruto de la miopía de sus dirigentes. Y eso tiene sus grandes costos políticos.
Euri Cabral es comunicador y economista
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