La compra del 49% de las acciones de la Refinería por parte del estado venezolano es uno de los mejores negocios que ha realizado el Estado dominicano en los últimos años.
Para cualquier país que no produce petróleo es un hecho tranquilizador el que una de las principales naciones productoras de petróleo del mundo sea socia en un negocio que servirá precisamente para refinar y comercializar dicho combustible.
Con esa asociación con Venezuela los dominicanos de alguna manera garantizamos el suministro permanente de petróleo y al mismo tiempo garantizamos mejores condiciones para comprarlo a buenos precios ya que el que lo distribuye es nuestro socio comercial.
Al mismo tiempo, y tal y como destacó el presidente Hugo Chávez, el hecho de que los dos Estados sean socios produce una eliminación inmediata de los intermediarios y, por vía de consecuencia, eso repercutirá en una baja de los precios de los combustibles en nuestro país. Esto significa que uno de los primeros y principales beneficiarios de esta venta de las acciones de Refidomsa a Venezuela serán los dominicanos que diariamente compran gasolina, gas y gasoil para nuestros vehículos.
Los sectores opositores al gobierno han cuestionado esta negociación aduciendo una serie de argumentos que tienen fundamentos muy frágiles y que en el fondo lo que evidencian es un prejuicio político en contra de Hugo Chávez y su revolución bolivariana.
Aducen que es un error hacer un acuerdo comercial con un presidente que podría en cualquier momento actuar contrario a lo firmado si nuestro país no se somete a sus dictámenes de política internacional. Nada más absurdo e irracional que ese argumento pues el acuerdo no es con Chávez sino con el Estado venezolano, por lo que ante cualquier variación de lo acordado el Estado dominicano tiene las vías jurídicas internacionales para exigir el cumplimiento.
Pero además la propia firma del acuerdo es la muestra más clara de que Chávez respeta la independencia de nuestra nación y del presidente Fernández ante los diversos conflictos internacionales y que eso no ha afectado ni va a afectar la relación de hermandad, solidaridad y ayuda que nuestras naciones se han prodigado históricamente hablando.
Y la muestra más clara es la actitud solidaria de Chávez a través de Petrocaribe sin importar cuál ha sido la posición de República Dominicana ante conflictos tan difíciles para Chávez como el de Honduras y el de Colombia. El argumento de que supuestamente nuestro país perdería acciones ante la inversión de Venezuela para modernizar Refidomsa, no tiene ningún asidero.
Para modernizar la refinería habría una inversión de ambas naciones y el porcentaje de las acciones se mantendría igual ya que el acuerdo no supone ventas de nuevas acciones para Venezuela. Los opositores dicen que el gobierno no tiene recursos para invertir en la refinería, pero el gobierno realmente tiene dos vías para invertir esos recursos: Una sería haciendo una reinversión de una parte considerable del monto de 160 millones de dólares que recibirá del estado venezolano.
La otra sería la de gestionar un préstamo para que la nueva Refidomsa sea la responsable de pagarlo con los beneficios que se obtendrían de su recuperación y ampliación. Lo cierto es que con esta venta el gobierno ha logrado un buen negocio aunque le duela a la oposición de Chávez y de Leonel en el país.
Euri Cabral es comunicador y economista
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