El sistema de partidos políticos en la República Dominicana es uno de los más sólidos de América Latina y todavía es el sostén básico del funcionamiento de la democracia que existe en nuestra nación.
Esos partidos, en especial los tres de mayor importancia histórica y actual, han venido sufriendo un proceso acelerado de degradación y falta de principios de tal magnitud que hoy día la actividad política electoral se ha convertido en una especie de mercado o zafra donde casi todo el mundo lo que busca es la oportunidad de que le den lo suyo o de lo contrario cambia olímpicamente de chaqueta partidaria.
Es cierto que todo el mundo tiene derecho a cambiar de opinión e incluso de organización si no se siente a gusto en la que está.
Mi buen amigo y hermano Rafael –Fafa– Taveras expresó que el derecho a cambiar de posición política debe ser también parte de los derechos humanos.
Sin embargo, ese cambio de posición debe estar normado por una serie de criterios y principios que se correspondan con un ejercicio de la política basado en ideas, doctrinas y conceptos.
Lo que está aconteciendo en el PLD, el PRD y el Reformista es todo lo contrario. Ya no existen diferencias ideológicas o políticas, ya no existen visiones diferentes ni posiciones doctrinarias enfrentadas. Ahora todo se sintetiza en que no me pusieron en la boleta para ser senador, diputado, alcalde o regidor y por eso me voy para el partido contrario a vencer a mis antiguos compañeros.
Y eso se ha expresado a la máxima potencia en este proceso electoral donde los cargos son por seis años.
Al parecer todos están pensando en sus intereses particulares mientras los intereses de la nación, de las provincias y de los municipios quedan relegados a un segundo plano.
Cuando vemos que Rafael Calderón, un líder histórico del PRD, se pasa al PLD o que Gilberto Serulle, un líder histórico del PLD, es el candidato del PRD en Santiago o, peor aún, que un antiguo secretario general del partido reformista (mi amigo Víctor Gómez Casanova) es ahora candidato a diputado del PRD, uno solo puede preguntarse qué será lo que está pasando en la lucha política de nuestro país, dónde está la vocación de servicio y de entrega por las causas nobles.
Y con esto no estoy condenando la actuación de nadie en particular puesto que cada quien tiene el derecho de hacer lo que quiera y de no hacer lo que no quiera, pero realmente me preocupa el mensaje que esta situación está enviando a las nuevas generaciones de jóvenes que dejarían de ver el ejercicio de la política como una forma decente y correcta de poder dirigir los destinos nacionales y podrían entender que la misma es una simple escalera para ascender social y políticamente resolviendo sus problemas inmediatos.
Muchos ya entienden que en la política no hay principios, solo hay formas de sacar provecho al ejercicio cotidiano de esa función.
Y de esa manera estamos actuando contrario al Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, quien expresó que la política “es la ciencia más pura después de la Filosofía”. Al ver todas estas cosas podemos decir que, lamentablemente, hoy día la política está siendo la forma más burda de ganarse la vida.
Euri Cabral es comunicador y economista
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Comentarios (8)
La nación debe asistir a una renovación moral de la forma en que los partidos tradicionales hacen su accionar político, una nueva generación de lideres debe impulsar este anhelo de cambios en los partidos..
Por eso, me llama la atencion de la nueva forma de politica que se esta llevando a cabo en el nuevo partido V REPUBLICA.. El modo diferente que esta forjando Soto Jimenez, es una politica de decir la verdad....
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