El año 2009 fue muy difícil para la economía mundial ya que los duros efectos de la crisis incubada a finales del 2008 se sintieron duramente sobre todo en los tres primeros meses.
Para los analistas y economistas llenos de pesimismo era imposible prever una recuperación mínima de la economía en un período no menor de dos a tres años.
En el caso dominicano, la situación se veía aún más complicada pues los tres primeros meses del 2009 se caracterizaron por una drástica caída del crecimiento económico tradicional y, por vía de consecuencia, una reducción significativa de los ingresos del Estado dominicano.
Cuando el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, expresó al finalizar el primer trimestre que a pesar de esa situación la economía dominicana iba a crecer alrededor de un 3%, muchos le criticaron y vieron en sus palabras más un deseo que una realidad.
Particularmente fui uno de los que le creyeron y me la jugué apostando a que el conjunto de medidas de corte monetario iba a dar los resultados esperados y que esa predicción del gobernador iba a convertirse en realidad. Y así fue.
Las cifras preliminares del Banco Central establecen que la economía dominicana creció un 3.5% en el 2009, convirtiéndose nuestro país en uno de los pocos del mundo que en medio de esta crisis global exhibe cifras positivas de crecimiento de su producto bruto interno.
Desde mi punto de vista ese buen resultado se debió a la implementación de un conjunto de medidas de corte monetario anti-cíclicas que enfrentaron de manera certera esa desaceleración de la economía en los primeros meses del año.
Desde el mes de febrero la Junta Monetaria aplicó una serie de medidas que buscaban bajar las tasas de interés de los bancos con la finalidad de facilitar el acceso y la ampliación del crédito para los sectores productivos y para el consumo en general.
El resultado fue que eso se expresó en una dinamización de la economía. Esas medidas provocaron que las tasas de interés en los bancos comerciales alcanzaran niveles extraordinarios de un 12% para el sector inmobiliario y de un 8% para el consumo.
En el período enero-diciembre del 2009 el sector privado recibió más de 35 mil millones de pesos en crédito por parte del sistema financiero nacional, una cifra que entró a la economía y provocó que sectores como el agropecuario lograra una tasa de crecimiento histórica de más de un 19.2% en el período julio-septiembre y de un crecimiento general en enero-septiembre de un 14.9%.
Y si bien es cierto que los sectores tradicionales tuvieron un decrecimiento en el año, no es menos cierto que este robusto crecimiento de la agropecuaria, de las telecomunicaciones y del sector financiero, son los elementos básicos que permitieron el crecimiento positivo de alrededor de un 3.5% del PBI.
Con estos resultados, frutos de una política monetaria correcta, y con el impulso que darán los ingresos del acuerdo con el FMI, se prevé que el año 2010 será muy positivo para la economía dominicana.
De esta manera se podrá también lograr la meta ya definida por el Gobierno de que se constituya en el año de la Recuperación Económica Nacional y así retornar a los niveles de crecimiento de los años anteriores al 2008.
Euri Cabral es comunicador y economista
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