El 2009 fue un año muy difícil desde el punto de vista económico pues fue la época en que se sintieron con fuerza los efectos de la grave crisis que se incubó en la economía mundial en el 2008.
La mayor parte de las economías del mundo, en especial la norteamericana, se vinieron abajo en cuanto al crecimiento se refiere y para dinamizarse fue necesario iniciar un proceso de endeudamiento global de magnitudes jamás sospechadas.
En el caso de la economía dominicana nuevamente se produjo un proceso sorprendente de correcto manejo de las medidas para enfrentar los efectos de esa crisis, especialmente en el área monetaria, lo cual ha garantizado que en el período enero-septiembre del 2009 el producto bruto interno haya crecido un 2.1% y que para todo el año se prevea un crecimiento del 3%.
Esta situación ha sacado de quicio a algunos economistas de la oposición quienes dicen que estos datos no son correctos aduciendo razones poco sustentables y que muestran una orientación más política que económica. Una de esas razones es afirmar que los datos de crecimiento del Banco Central no se corresponden con los datos de ingresos y ventas aportadas por la Dirección General de Impuestos Internos.
Eso es un verdadero sofisma ya que ningún país del mundo usa el ITBIS o impuesto al valor agregado (IVA) en sus cálculos de crecimiento económico debido al hecho de que este impuesto se paga en un período pero se descuenta en el siguiente y además el mismo sólo se aplica a las empresas gravables, es decir, que reportan impuestos, pero deja afuera a aquellas que son parte del sector informal de la economía que en el caso de la economía dominicana emplean más del 50% de quienes trabajan.
A esto se agrega que existen actividades de mucha importancia en economías como la dominicana que aportan muchos al PBI pero que la mayor parte de su producción está exenta del pago de impuestos como es el caso de la agricultura.
El otro aspecto que llama la atención y por el cual los economistas de la oposición quieren negar el crecimiento de la economía en este año es que los principales renglones productivos decrecieron.
Es cierto que nadie puede negar que sectores importantes como la zona franca, el comercio, la construcción, la manufactura y la minería, entre otros, tuvieron un decrecimiento en lo que va de año, pero lo que ha sucedido es que el crecimiento en esta ocasión ha estado sustentado en sectores que están básicamente orientados a la demanda interna como es el caso comunicaciones que en el período enero-septiembre creció un 16.7%, agropecuaria un 14.6%, intermediación financiera y seguros 3.1%, otros servicios (que incluye el sector informal) un 6.8%, vivienda un 3.1%, salud 4.0%, energía y agua 1.4%, enseñanza 4.1%, entre otras.
Este conjunto de actividades con crecimiento positivo representan más del 40% del producto bruto interno en nuestra economía.
Este crecimiento ha sido posible por la correcta visión de las autoridades económicas y en especial por el eficaz manejo de la política monetaria bajo el control del Banco Central, una de las instituciones gubernamentales más creíbles y efectivas en los actuales momentos.
Euri Cabral es comunicador y economista
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