En los círculos internos del PRD que están vinculados a Miguel Vargas Maldonado se tiene como un objetivo básico que la doctora Milagros Ortiz Bosch se convierta en la candidata a senadora por el Distrito Nacional en las elecciones del próximo año.
Doña Milagros sería, sin lugar a dudas, una opción muy importante y, sobre todo, le daría un gran referente moral y ético a un partido donde muchas candidaturas dejan mucho que desear.
Sin embargo, entiendo que doña Milagros debe pensar muy bien antes de decidirse a asumir este nuevo reto en su exitosa y digna carrera política, pues detrás de una decisión de esa naturaleza se juega lo que resta de su vida como figura política y su impronta en la sociedad dominicana.
Los asesores de Miguel Vargas conocen muy bien la realidad del Distrito Nacional donde el PLD tiene un nivel de respaldo que alcanza casi el 60% mientras el PRD supera escasamente el 30%.
Ellos saben muy bien que el candidato a senador del PLD, doctor Reinaldo Pared Pérez, es un candidato con una enorme popularidad y que por demás es presidente del senado y secretario general del PLD, por lo que resulta casi imposible pensar que el partido de Gobierno permita que tanto esa entidad como uno de sus principales dirigentes y figura de primer orden en el plano nacional, puedan ser derrotados en la principal plaza política del país.
Los asesores de Miguel Vargas lo que buscan es que el prestigio, la honestidad, la estatura moral y ética de Milagros se pongan al servicio de los actuales intereses del faraón del PRD para que se consiga en el Distrito Nacional una mayor cantidad de diputados y ese partido aumente sus niveles de simpatía en la capital del país de cara a las elecciones del 2012.
Ellos saben muy bien que es muy difícil que doña Milagros pueda derrotar a Reinaldo, pero quieren sacrificarla en la búsqueda de obtener más legisladores para la causa de Miguel Vargas en el próximo congreso.
Doña Milagros debe pensar muy bien antes de tomar una decisión que la podría llevar a ser usada por un proyecto político como el de Miguel Vargas que no se corresponde con su estatura y su visión de la política como ciencia.
Doña Milagros es una demócrata a carta cabal no una empresaria de la política, es respetuosa del derecho de los demás, propiciadora del diálogo y la concertación para resolver los problemas del país y de su partido, por lo tanto ella no puede convertirse en un vagón más del ferrocarril que impulsa Miguel Vargas basado en la exclusión y la imposición.
La forma en que el grupo de Miguel se comportó en la pasada convención del PRD, las malas artes usadas en contra de Guido Gómez, Tony Pena Guaba y muchos seguidores de la propia Milagros, no pueden ser legitimadas por ella.
Doña Milagros, políticamente hablando, está muy por encima de Miguel Vargas, aunque este sea el nuevo dueño del PRD. Doña Milagros debe seguir siendo un referente moral y ético para todos los que valoramos la política como un arte para servir a los demás. Piénselo bien, doña Milagros, piénselo bien.
Euri Cabral es comunicador y economista
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