Miami, Florida. Por encima del gran éxito alcanzado por Juanes en el extraordinario e histórico concierto realizado en la Plaza de Revolución cubana el pasado domingo, más allá de ese millón de cubanos disfrutando hasta el paroxismo la formidable actuación de un grupo de artistas honestos y dignos, más allá de la parafernalia farandulera del concierto más concurrido de la historia del espectáculo mundial, por encima de eso entiendo que lo más trascendente de ese hecho valiente impulsado por Juanes, es que el mismo dibuja de alguna manera un nuevo panorama para los actores de la vida política de Cuba, para la comunidad cubana del exilio y para los artistas latinoamericanos que han vivido sujetos a un chantaje político para que no se presenten en Cuba ni establezcan ningún contacto con algún artista de esa isla.
La primera lección que se desprende es que Juanes, Olga Tañón, Danny Rivera, Miguel Bosé y los demás que actuaron en ese concierto rompieron el miedo y el chantaje histórico que mantenía la poderosa maquinaria empresarial, artística y política de los cubanos del exilio.
Muchos artistas dominicanos y latinoamericanos como Juan Luis Guerra, Andy Montañez, Johnny Ventura, Sergio Vargas, entre otros, fueron víctimas de una actitud irracional, antidemocrática y excluyente de un sector de los cubanos de Miami que viven exigiendo democracia al Gobierno cubano pero que actúan con actitudes dictatoriales frente a quienes tienen posiciones contrarias a ellos.
De ahora en adelante ese sector radical del exilio cubano deberá variar su comportamiento porque ya muchos artistas no se dejarán presionar ni mucho menos intimidar ante acciones risibles como la quema de discos o la protesta frente a presentaciones de los que actúen con el mismo criterio de Juanes.
Este concierto es un llamado profundo a la reflexión para que gente como Emilio y Gloria Estefan puedan ejercer su liderazgo y su influencia en las estructuras políticas y sociales del exilio miamense en la búsqueda de que se varíe la actitud de intransigencia ante los que no piensan igual que ellos.
Los artistas son artistas y sirven de mucho en los cambios sociales y políticos. Como muy bien dice Juanes en una de sus recientes canciones “ya es tiempo de que todos cambiemos”.
Pero este concierto es también un reto importante para la estructura de poder de Cuba pues les coloca en la imperiosa necesidad de seguir ampliando la apertura del régimen y de la sociedad cubana a las nuevas manifestaciones del mundo, a las nuevas normativas de la sociedad mundial sin tener ellos que perder su identidad como nación y el rumbo económico y político que han decidido mantener.
En varios programas interactivos de esta ciudad de Miami muchos cubanos han expresado que con este concierto “Juanes ha logrado impactar más a los cubanos de la isla que el exilio cubano en sus cincuenta años de oposición”.
Y eso es totalmente cierto. La sociedad cubana posterior al concierto de Juanes no es ni puede seguir siendo la misma. Ese hecho artístico tendrá enormes repercusiones políticas, sociales, culturales y artísticas cuyas consecuencias son imprevisibles pero se orientan en un sentido positivo para Cuba y para el mundo.
La oposición cubana tanto de dentro como de fuera debe entender y asumir esta nueva forma de actuar ante el gobierno.
Y el propio Gobierno cubano debe continuar abriendo los cauces de alegría y libertad que significó el hecho de que más de un millón de cubanos pudieran proclamar a viva voz ese mensaje de la canción de Juanes que dice “A Dios le pido”.
Euri Cabral es comunicador y economista
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
Comentarios (0)