La crisis económica que afectó al mundo desde finales del año pasado ha sido una de las más severas de la historia.
Ninguna economía del mundo estuvo exenta de los efectos directos e indirectos de la caída abrupta e inesperada de los principales capitales financieros de los Estados Unidos y Europa, con repercusiones directas en todos los países del globo terráqueo.
La nación dominicana se vio en una situación muy difícil en los primeros tres meses del presente año, ya que debido a esa crisis mundial el robusto crecimiento económico que había caracterizado a la economía dominicana de casi un 8% anual, fue afectado de manera directa y las proyecciones de la mayor parte de los organismos económicos mundiales preveían que nuestra economía iba a decrecer en el presente año.
Ante esa dura realidad negativa del primer trimestre caracterizada por la caída de importantes parámetros económicos como el consumo, el dinamismo de la economía, las recaudaciones del Gobierno, el nivel de préstamos de los bancos, entre otros, las autoridades decidieron auspiciar una serie de medidas de corte monetario para garantizar que esos signos se revirtieran y que ese duro trance fuera enfrentado con perspectivas de superación.
El Banco Central y la Junta Monetaria tomaron una serie de medidas para impactar el consumo, para disminuir de manera significativa las tasas de interés de los bancos comerciales y así propiciar una mayor dinamización de la economía.
Unos 11 mil millones de pesos fueron liberados del encaje legal, es decir, del dinero que tienen los bancos depositados en el Banco Central para resguardar los depósitos de sus clientes, y fueron destinados a ser prestados a sectores como el agropecuario, el de la construcción y el comercio.
Más recientemente alrededor de 4 mil millones más fueron también liberados del encaje legal para ser destinados a financiar construcciones de nuevas viviendas y para ser prestados por el sistema bancario a todos los sectores de la economía.
Estas medidas han dado resultados positivos, pues, de acuerdo a los más recientes informes del Banco Central, durante el primer semestre del 2009 la economía dominicana logró un nivel de crecimiento de un 1.5%, con niveles de inflación alrededor de un 3% y sin que la estabilidad macroeconómica haya tenido alguna perturbación significativa.
Esta nueva realidad económica les ha dado en la cara a algunos “economistas-políticos” de la oposición que tienen años presagiando una debacle que nunca llega y que han afirmado que la economía dominicana iba a crecer de manera negativa en el presente año.
Estas señales alentadoras de nuestra economía en el primer semestre ratifican que uno de los puntos más luminosos de la actual administración es la política monetaria y que nuestra nación es una de las pocas de América Latina y del mundo que en medio de la más terrible crisis económica crecerá alrededor de un 3% en este año.
Aunque le duela a los nuevos Galileos dominicanos.
Euri Cabral es comunicador y economista
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)