El presidente Leonel Fernández es un dirigente político con una gran visión de la realidad y con un gran sentido de la historia.
Él sabe muy bien que partiendo de la realidad de que ya no será candidato presidencial en el 2012 su prioridad principal es lograr que estos últimos tres años de gestión gubernamental sean los más eficaces de cara a los problemas nacionales, como una forma de dejar la imagen positiva de su gestión y que esto sirva de alguna manera como plataforma importante para que su partido pueda retener el poder en el 2012 y él pueda retornar en el 2016.
Ante eso, es necesario que en el actual momento histórico el Presidente entienda las señales que le está enviando la realidad política y actúe acorde a ellas.
Como gran estratega político y como avezado líder de la nación, el Presidente debe entender que la actual circunstancia está exigiendo que hayan importantes y profundas transformaciones en el Gobierno, pero no sólo de cambios de funcionarios, sino también de cambios significativos de las políticas públicas que ha estado ejecutando, básicamente en el plano del área social y del apoyo a los sectores productivos.
Los cambios de funcionarios y la incursión en funciones gubernamentales de nuevas figuras que ofrezcan novedad y frescura al Gobierno son altamente necesarios en este momento.
La percepción de la mayor parte de la población es que el actual Gobierno está lleno de corrupción y de ineficacia.
A esto ha contribuido el hecho de que, si bien en algunas áreas del Gobierno se ha sido muy eficiente, en otras, la politiquería y el clientelismo han permeado la solución a importantes problemas de la gente.
Asimismo, un hecho que ha permitido la ampliación de esa percepción es que la política de comunicación del Gobierno ha sido totalmente ineficiente en mostrar los logros de la actual administración, pues, sus responsables se han dedicado más a hacer negocios que a defender las realizaciones de la presente administración.
Otro elemento es que ahora hay una moda en muchos medios de comunicación en torno a quien denuncia más corrupción, mientras los defensores del Gobierno están en todo menos en lo que tienen que estar.
El presidente Fernández debe remenear la mata el próximo 16 de agosto y darle un nuevo rostro al Gobierno.
Ratificar a quienes han logrado importantes logros, pero remover a quienes no han cumplido con las expectativas nacionales.
Debe incorporar nuevas gentes que muestren un perfil de eficacia, de gerencia moderna y de comprensión de los problemas.
El actual Gobierno parece viejo, porque la mayor parte de los funcionarios son los mismos que acompañaron al Presidente en el 96-2000 y en el 2004-2008. Las nuevas esperanzas de la población no se logran con los viejos funcionarios ineficientes.
El Presidente está en la obligación histórica de relanzar el Gobierno. Y este relanzamiento debe incluir también una nueva forma de implementar las políticas públicas.
Debe profundizar las políticas sociales, el apoyo amplio a la lucha contra la pobreza, la delimitación clara de una estrategia de incrementar el empleo, de apoyar en mayor dimensión a las pequeñas y medianas empresas y de no pelearse con los sectores productivos, sino de hacer una alianza estratégica con ellos para enfrentar los retos del presente y del porvenir.
Euri Cabral es comunicador y economista
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