A lo largo de los años la nación dominicana se ha sumergido en la construcción de infraestructuras viales para contribuir a la solución de los problemas derivados del tránsito y el transporte a nivel urbano. La inserción de viaductos o “elevados”, en la geografía urbana ha distorsionado el ambiente citadino que reinaba en las principales ciudades dominicanas transformando el escenario en un territorio inundado por vías rápidas para reducir el tiempo de viaje entre una intersección y otra.
Sin lugar a dudas la aparición de los viaductos en la escena urbana contribuye a mejorar la velocidad en la que transitan los vehículos, sin embargo esta bondad no es comparable a los efectos negativos que producen los mismos en el territorio donde se ubica.
Incremento de la contaminación ambiental, deterioro de la imagen urbana, fomento de una política orientada al automóvil privado, aumento de los accidentes, pérdida del valor inmobiliario, desplazamiento de los entaponamientos son algunos de los factores que resaltó un estudio desarrollado con la Universidad Politécnica de Madrid al analizar el “Impacto de las infraestructuras viales construidas en la Avenida 27 de Febrero” a final de la década de los noventa. El mismo estudio señala las ventajas de construir infraestructuras soterradas para los desplazamientos vehiculares y la necesidad de adecuar las zonas urbanas al uso del peatón; considerando al mismo como el punto de partida para el diseño de políticas en la zona metropolitana consolidada.
Ciudades en todo el mundo han iniciado un proceso para desmontar los viaductos ubicados en los centros urbanos, pues los estudios han certificado los impactos negativos que producen este tipo de infraestructuras; además la liberación de este territorio permite fortalecer el espacio público, impactando en la calidad de vida de la ciudadanía.
Para prescindir de los viaductos, la política debe orientarse a satisfacer la demanda de movilidad en la ciudad a través de un mejoramiento del transporte público, una reducción del parque vehicular disfuncional y la integración del espacio público urbano a las transformaciones que se realicen.
Erick Dorrejo es arquitecto
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