Una serie de proyectos se desarrollan en el espacio metropolitano contenido en el Gran Santo Domingo con el objetivo de “solucionar” el caos que impera en la mayoría de las calles; un caos que afecta de manera sensible la calidad de vida de los dominicanos que viven y transitan en este espacio.
Es evidente que los proyectos que puedan plantearse en una ciudad no producirán efectos positivos en la misma, a menos que estos estén supeditados a un plan general el cual defina una serie de políticas, que permita concretar el camino a seguir; a través de proyectos y planes específicos que puedan ser implementados a corto, mediano y largo plazo.
La actualidad nos presenta un escenario fuera de control en el que las autoridades no han encontrado el camino para la solución de los numerosos problemas que se han acumulado en el tiempo, evidenciando la carencia de estrategias definitivas para enfrentar estos inconvenientes.
Al identificar los principales obstáculos para el rescate urbano de nuestras calles, no podemos circunscribir los inconvenientes en el incumplimiento normativo de un grupo de motoconchistas; el listado de dificultades sería enriquecido al mencionar: la apropiación ilegal de carriles públicos para fines privados, el desorden existente en el servicio de transporte público, un defectuoso sistema de señalización vial, la violación a las leyes de tránsito, la anarquía en las esquinas con los vendedores informales, la dualidad institucional, un parque vehicular obsoleto y una educación vial insuficiente, entre otras situaciones.
Históricamente los problemas detectados a nivel urbano han sido abordados de manera parcial, fomentando la cultura del “paño con pasta” como una expresión de la solución típica a las dificultades que se presentan en la ciudad. Esta cultura no ha posibilitado la edificación de un territorio acorde a las nuevas necesidades que se presentan.
El remedio para el Gran Santo Domingo y sus calles, está en la materialización de un compromiso con rigor de Ley con el objetivo de elaborar un plan territorial, con un equipo multidisciplinario que identifique las prioridades, determinando los recursos que serán utilizados; para luego definir los proyectos que serán realizados por el gobierno central (para las obras inter-urbanas) y los que desarrollarán los gobiernos locales, basado en los lineamientos generales esbozados en el referido plan.
Erick Dorrejo es arquitecto
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