La mayoría de los problemas que ocupan hoy en día tanto el sueño de la población como de los responsables de proporcionar soluciones a nivel territorial se encuentran en las ciudades.
Es el lugar donde habita más del sesenta y cinco (65%) por ciento de la población a nivel nacional, donde se registran los mayores niveles de consumo correspondientes a la población criolla, es allí donde se encuentran localizados los Poderes del Estado y sin lugar a dudas es el territorio más golpeado a nivel ambiental.
Por esta y otras razones la ciudad debe colocarse en el centro de las discusiones, análisis, propuestas y estrategias que eleven los indicadores de habitabilidad en un medio que se deteriora con rapidez.
Cuando valoramos la ciudad, entendiendo que la intervención de sus espacios produce un impacto directo a nivel cultural, económico y social en el territorio, observamos con pesar la no inclusión de un componente específico que aborde el tema de la ciudad junto a los sistemas que la componen, en la Estrategia Nacional de Desarrollo END (2010-2030).
La visión de garantizar a los ciudadanos de un verdadero viaje de transformación, hacia un país mejor, requiere de la atención especial en los territorios urbanos y post-urbanos.
De manera histórica, el no tomar en cuenta esta realidad, nos ha conducido a problemas tan graves como los entaponamientos, el calentamiento urbano, la contaminación ambiental, las inundaciones en zonas de riesgo, el hacinamiento, la insalubridad, la deficiencia de los sistemas urbanos, el aumento de la isla de calor entre otras dificultades que acompañan día tras día a cada uno de los que habitamos en la ciudad.
Con estos planteamientos no estamos reemplazando la necesidad de fortalecer el poder municipal en su papel de planificador urbano a escala local, más bien estamos propugnando por un instrumento nacional que traspase las barreras político administrativas, atendiendo al proceso de conurbación evidenciado en nuestro país durante las últimas décadas.
El valioso trabajo realizado por los técnicos encargados de producir la END 2010-2030 debe ser reforzado con un componente específico que desarrolle las estrategias orientadas a la ciudad vinculando los gobiernos locales con las intervenciones diseñadas por el Poder Ejecutivo, siempre acompañados de un instrumento legal que trascienda los periodos gubernamentales.
Estoy seguro de que el desarrollo de estas iniciativas producirá una revolución territorial, necesaria para encausar a todos los dominicanos por un viaje hacia el progreso y el crecimiento sostenido.
Erick Dorrejo es arquitecto
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