El interés de escribir de manera regular, plasmando opiniones con un carácter técnico sobre asuntos relacionados a la ciudad y al vivir en ella; busca abordar los eventos sucedidos en el escenario urbano, aportando elementos que conduzcan al debate de conceptos y criterios de sustentabilidad.
De la misma manera que esta tribuna ha cuestionado sucesos urbanos acaecidos en cualquiera de nuestras principales ciudades o a nivel internacional, este espacio ha valorado las buenas prácticas que se implementan en beneficio de la ciudadanía.
Durante años hemos cuestionado la construcción de los viaductos o elevados que se levantan en el interior de las ciudades, ya que estas infraestructuras desencadenan a mediano plazo una serie de consecuencias negativas que sobrepasan los efectos positivos para los cuales fueron diseñados.
Con gran alegría observamos que como parte de los trabajos realizados en el Corredor Duarte, serán construidas nuevas infraestructuras para agilizar el tránsito por la avenida 27 de Febrero. La satisfacción se produce al enterarnos que las infraestructuras a construir serán pasos a desnivel o túneles; los cuales producen menos consecuencias negativas a la ciudad que las infraestructuras antes mencionadas.
Es importante que la realización de esta obra se acompañe de una transformación espacial que rescate la vida urbana altamente afectada luego de la ampliación de vía realizada a finales de los noventa, en el tramo de la avenida 27 de Febrero desde las proximidades de la Av. Winston Churchill hasta la Plaza la Bandera. La adecuación de estos espacios permitiría la creación de una nueva 27 de Febrero que acerque más la ciudad y su gente.
A nivel global, las ciudades han optado por no continuar saturando los centros urbanos de viaductos que deterioran la imagen de la ciudad, arrabalizan los espacios próximos, contribuyen con la contaminación y el aumento de la lluvia ácida, entre otros aspectos. Más bien la práctica de desmontar los elevados o viaductos se ha repetido con bastante frecuencia en los últimos años; como una forma de devolverle a los ciudadanos los espacios perdidos y olvidados por tanto tiempo.
Espero que algún día los tomadores de decisiones enfrenten una serie de problemas que han surgido como resultado de la construcción de los elevados ubicados en la avenida 27 de Febrero a partir de la Av. Leopoldo Navarro con dirección este hacia el Puente Juan P. Duarte. De no ser así seguiremos condenando a una importante parte de la población.
Erick Dorrejo es arquitecto
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