A pesar de que vivimos en una democracia imperfecta, controlada por fuerzas ocultas que distorsionan el ejercicio del poder a su conveniencia, sin importar la suerte de los más necesitados.
A pesar de que el voto de un ciudadano dominicano serio, íntegro, responsable y trabajador vale lo mismo que el voto de un ciudadano dominicano informal, corrupto, irresponsable y vago.
A pesar de que las posibilidades de ser candidato a un cargo electivo son escasas ante la nueva dinámica electoral basada en la promoción mediática y el reparto de migajas para la población, colocando el volumen de recursos como condición imprescindible para el desarrollo de una campaña electoral exitosa.
A pesar de que al igual que años anteriores, el debate entre los candidatos ha “brillado por su ausencia” y lo que existe en estos momentos es un discurso cargado de calumnias, difamación y descrédito, a veces hasta personal, en lugar de un manejo de conceptos útiles para el desarrollo de nuestro pueblo.
A pesar de que estoy cansado de una larga campaña electoral que ha saturado todos los espacios posibles con el fin de alcanzar mi voto y sin importar los medios para obtenerlo.
A pesar de que el día de las elecciones es domingo, distorsionando la dinámica dominical dedicada al Dios Todopoderoso y en la que aprovechamos para compartir con la familia luego de una ajetreada semana de labores.
A pesar de que al día siguiente de las elecciones es un día de trabajo normal, al menos el feriado fue anunciado sólo hasta el mediodía del lunes, y por tanto debemos salir a la calle en busca del “moro” que nos sostiene en medio de una nación con grandes precariedades.
A pesar de que algunos me motivaron a votar por ninguno, como una respuesta a la incapacidad de los candidatos para dirigir con sabiduría la nación.
A pesar de que las votaciones no son un mecanismo continuo de evaluación a los funcionarios que trabajan por el pueblo; y el mismo no permite el escrutinio de todo un período gubernamental, caracterizado en muchas ocasiones por la inexistencia de un proceso real de rendición de cuentas.
A pesar de todas estas razones y otras más, yo voy a votar y te invito a que ejerzas tu deber con la esperanza de que un día no muy lejano podamos ir con fe a las urnas a elegir un candidato que conduzca nuestra nación por verdaderos senderos de prosperidad, crecimiento y cohesión social.
Erick Dorrejo es arquitecto
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