El pasado miércoles 21 de abril se realizó el acto inaugural de la XIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2010. La labor titánica desarrollada por sus propulsores certifica la necesidad de sostener este esfuerzo a fin de incrementar el número de visitantes, que ascendió a cien mil por día durante el pasado año.
La consolidación de este espacio público garantiza la cohesión socio-cultural de una sociedad cada vez más desintegrada, es evidente como este espacio urbano reúne durante varias semanas distintas clases sociales en un ambiente embriagado de cultura tanto dominicana como internacional.
Por tal motivo, es importante que sus organizadores tomen en cuenta algunos elementos para mejorar esta oferta anual. Al momento de enunciar la Feria Internacional se manifiesta el carácter global de la misma, el cual trasciende las fronteras culturales, territoriales, políticas y administrativas.
Ante estas realidades, la ubicación de la Feria juega un papel fundamental en el éxito y popularidad. En la actualidad, el lugar utilizado para la celebración de este evento cultural ha sido desbordado por el público asistente; los días destinados a la Feria transforman el entorno directo a la misma en un lugar anárquico, desmotivando a una gran parte de la población a la asistencia ferviente.
Escasez de estacionamientos, congestión vehicular, desorden y un ambiente abrumador son algunas de las características propias de estos días en el espacio circundante a la Feria del Libro. Todo esto repercute de manera directa en los espacios y lugares próximos a la Plaza de la Cultura, incrementando las pesadumbres que se evidencian a diario sin la necesidad de una Feria del Libro.
La decisión de ubicar este evento en otro lugar con características más apropiadas podría beneficiar de manera directa al pueblo dominicano, abrumado de problemas y dificultades. Ubicar la Feria del Libro en el Parque Mirador del Norte conectaría esta actividad con un ambiente natural; con menos contaminación y más espacioso para el disfrute familiar. De igual manera, la estación de Metro ubicada en sus instalaciones facilitaría el transporte público al evento con la posibilidad de habilitar un área de parqueo próxima para aquellos que decidan desplazarse en vehículo privado.
Esta mudanza fomentaría el uso del Parque, descongestionaría el centro de la ciudad y acercaría aun más la cultura a poblaciones periféricas al centro administrativo. No desgastemos más la Plaza de la Cultura y sus alrededores, mudemos la Feria del Libro al Mirador del Norte y obtendremos resultados necesarios para toda la población.
Erick Dorrejo es arquitecto
Comentarios (4)
entre una y otra Feria y el lugar terminará deteriorándose de forma lamentable.
Ojalá que se tome en cuenta la propuesta de la joven arqitecta Dorrejo.