Transitar por la avenida Máximo Gómez se ha convertido en un sufrimiento para aquellos transeúntes que se movilizan por esta importante avenida; un eje de gran trascendencia el cual divide el Distrito Nacional en sentido norte-sur, con una longitud de casi seis kilómetros ubicados entre la avenida George Washington hasta el puente Jacinto Peynado.
Una avenida atestada de un sinnúmero de edificaciones institucionales, universidades, centros médicos, consulados, hoteles, lugares de ocio, estaciones de gasolina, bancos comerciales, parques, los cuales promueven la circulación peatonal y vehicular en su entorno.
Si usted decide caminar por las aceras que acompañan la vía, debe ser cuidadoso de no ser embestido por un vehículo o por un motorista desesperado que utiliza el paseo peatonal para arribar a su destino lo más pronto posible. Siempre que cruce una esquina percátese de que está libre de conductores desesperados, no importa que el semáforo le indique que puede cruzar; su vida se encontrará en peligro si se confía de las señales de tránsito únicamente.
No se olvide de los delincuentes, no importa que en la avenida se encuentren oficinas gubernamentales, consulados o direcciones de gran protección; los ladrones también se encuentran allí, a la espera de su descuido para clavarle los colmillos.
Si decide tomar su vehículo y surcar esta peligrosa vía, debe tener presente que en la misma se encontrará con un sistema de transporte público caótico. Sus principales actores se mantienen a pesar de la puesta en operación del Metro de Santo Domingo, incumpliendo las normas de tránsito, irrespetando a los demás conductores (sean públicos o privados) y obviando la presencia de la autoridad, haciendo lo que les da la gana por encima de quien sea. Voladoras, carros públicos, autobuses, taxis son algunos de los elementos destinados al transporte de la población que se entremezclan creando entaponamientos junto a la gran cantidad de vehículos privados que se movilizan por la zona. A esta presencia vehicular se le adicionan las patanas y los vehículos de carga que utilizan la avenida para desplazarse por la ciudad.
En sentido general, la Máximo Gómez es en la actualidad la vía con mayor movimiento peatonal y vehicular por kilómetro; este hecho requiere que las autoridades le presten atención a sus problemas para adecuar la vía a los tiempos en que vivimos transformando la misma y su entorno inmediato, con la finalidad de garantizar a la población de una ciudad con mayores facilidades para los que se desplazan tanto a pie como en vehículo.
Erick Dorrejo es arquitecto
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