La flamante Ley 176 del año 2007 menciona en el artículo 19 que el Ayuntamiento del Distrito Nacional tiene como competencia en el literal “a” el ordenamiento del tránsito de vehículos y personas en las vías urbanas y rurales; además en el mismo artículo el literal “n” menciona como facultad del ayuntamiento el ordenar y reglamentar el transporte público urbano.
Estas atribuciones legales son suficientes para que el gobierno municipal del distrito nacional afronte con responsabilidad el caos existente en el tránsito capitalino. Los taponamientos, el incremento del parque vehicular, la ausencia de un plan sectorial, el aumento de la contaminación y la multiplicación de accidentes vehiculares, son algunos de los elementos determinantes en el desorden que ha imperado en la capital durante los últimos cincuenta años.
La ciudad Primada de América requiere que su ayuntamiento se convierta en portavoz de una revolución en el sistema de transporte de la urbe metropolitana; esta transformación servirá para incidir en las demás comunidades que junto al Distrito conforman la zona metropolitana del Gran Santo Domingo.
Aunque la promulgación de una ley de transporte público y la creación de una entidad única que gestione la movilidad urbana es tarea del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo, el ayuntamiento puede contribuir en la aplicación de una serie de estrategias que permitirán acelerar el proceso de adecentamiento que necesita nuestra ciudad.
El diseño de un sistema de señalización permitirá que los conductores y los peatones puedan movilizarse con facilidad por la ciudad, orientados en todo tiempo; un sistema fiscalizado por las autoridades competentes.
Esta iniciativa puede complementarse con una normativa que regule el parqueo en las calles, con la finalidad de ampliar las posibilidades de tránsito de los vehículos que se desplazan a diario por las calles de Santo Domingo. Desde el Ayuntamiento puede fomentarse la posibilidad de que el sector privado desarrolle proyectos de estacionamientos concesionado por el Estado, como una forma de aumentar el número de parqueos en la zona metropolitana.
Este esquema de concesiones puede ampliarse para el desarrollo de intercambiadores de transportes que permitan concentrar en puntos periféricos de la ciudad infraestructuras que reciban y despachen autobuses inter-urbanos conectadas a unidades de transporte urbano.
Estas iniciativas deben estar unidas a la creación de un sistema de monitoreo urbano que pueda identificar las necesidades prioritarias de la ciudad, dar seguimiento a los procesos y proponer acciones definitivas para solucionar este caos ancestral.
Erick Dorrejo es arquitecto
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