El fortalecimiento del poder municipal como estrategia para mejorar la oferta de servicios básicos a una población con grandes necesidades es la mejor táctica para beneficiar de manera directa a los habitantes que residen en nuestro país.
Los encargados de conducir las riendas de los gobiernos locales municipales tienen la gran ventaja de que las necesidades de sus ciudadanos pueden ser diagnosticadas con mayor prontitud y por lo tanto sus acciones son implementadas de manera focalizada, incidiendo con efectividad en las demandas de la colectividad. Desde hace mucho tiempo han sido enarbolados estos principios, contando con grandes voces autorizadas como Juan Pablo Duarte, el cual ha propugnado por consagrar el poder municipal como el cuarto poder del Estado. En nuestra nación se han obtenido grandes avances alrededor del poder municipal. Hoy en día, muchos gobiernos locales a nivel nacional poseen un catálogo de buenas prácticas que han sido implementadas a nivel urbano, devolviendo la confianza en los tomadores de decisiones a nivel municipal.
En los últimos meses hemos observado con especial interés la lucha escenificada entre varias figuras con miras a obtener la alcaldía de la ciudad de Santiago. Estas luchas han evidenciado enfrentamientos a lo interno de las organizaciones políticas, entre miembros del mismo partido en procura de obtener la candidatura oficial de su demarcación municipal. En el caso de Santiago se ha producido un fenómeno sin precedente, digno de estudio y seguimiento a fin de ver sus consecuencias.
Es la primera vez en la historia de la República Dominicana que dos candidatos que aspiran a convertirse en alcaldes son apoyados mayoritariamente por partidos políticos contrarios a su doctrina, posición o ideales.
Es importante acotar que Santiago es hoy en día la segunda ciudad en importancia del país, liderando la región norte y provocando una centralidad territorial evidente; esto fomenta un sentido de independencia en función de los éxitos o resultados en otros puntos de la geografía nacional.
Estos ingredientes perfilan una contienda electoral en la ciudad de Santiago más orientada a propuestas con incidencia en el territorio en lugar de una lucha por siglas políticas o colores respaldando candidaturas.
Los resultados de este enfrentamiento basado en ideas, perfilan otro estilo de política en la República Dominicana, donde serían mucho más atractivas, las figuras cargadas de un discurso programático y propositivo, en lugar de los candidatos respaldados por el sobrecito o la fundita pintada del color de un partido. El tiempo dirá.
Erick Dorrejo es arquitecto
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