Un año se acaba y con ello termina la primera década de este siglo 21; el mismo concluye en medio de una crisis global que ha tocado todos los segmentos de la sociedad, una crisis provocada por la ambición desmedida de unos cuantos por tener cada vez más y más.
La generación de este nuevo siglo se encuentra expuesta a una enfermedad que se inserta en las comunidades para destruir los cimientos que se han construido a través de los tiempos a fin de que las mismas se autoexterminen de manera gradual hasta consumirse.
El “yoísmo”, puede explicarse como la acción de colocar el “yo” en el centro de todo lo que existe, procurando el bien personal sin importar las consecuencias o la forma como se obtiene este bienestar.
Esta actitud crea individuos centrados en sus necesidades, hombres y mujeres ocupados en sus problemas, sin afecto natural y con pocas esperanzas para creer en un mejor futuro colectivo.
A pesar de que Dios nos comunicó a través de su manual de instrucciones que el primer mandato para todos es el amarlo a Él sobre todas las cosas, hoy en día estamos olvidándonos de Dios con mucha facilidad, colocando sus opiniones e instrucciones muchas veces en el olvido.
En sobradas ocasiones hemos escuchado como Dios nos instruyó en amar al prójimo como a nosotros mismos; a pesar de esta importante reflexión en la actualidad esto es simplemente una frase muy bonita pero imposible de cumplirla por gran parte de la humanidad.
El inicio de un nuevo año es una excelente oportunidad para mejorar nuestro estilo de vida; que este inicio del 2010 sirva para acercarnos un poco más a Dios, entregando en primer lugar nuestra vida a Él y así consolidar la intención de ser cada vez mejores individuos, lo cual repercutirá en la construcción de una mejor sociedad capaz de enfrentar los retos que nos traerán los nuevos tiempos.
Espero que este nuevo año traiga con él una nueva oportunidad para nuestra nación, nuevos tiempos que sepulten las experiencias negativas más recientes, tiempos de unidad, donde los tomadores de decisiones puedan conducir este pueblo bueno por mejores rumbos, en los que la paz y la seguridad sean garantizados en un clima de progreso y desarrollo, todo esto apoyado por la fe de cada dominicano en su país.
Les deseo un feliz 2010, cargado de bendiciones para todas y todos.
Erick Dorrejo es arquitecto
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