La semana que recién finaliza sirvió de escenario para que un grupo de personas entregara a la Junta Central Electoral una propuesta que recomienda al organismo comicial insertar en la boleta el próximo año un recuadro con la inscripción “ninguno”; como una forma de que los ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto, aunque no elijan ninguno de los candidatos que figuran en las listas de los partidos políticos.
Esta petición viene como consecuencia del desencanto que vive una parte de la población con relación a la conducción de los partidos políticos en los últimos tiempos y la poca coincidencia en los criterios que acompañan a los candidatos a cargos electivos en el próximo certamen electoral.
Aunque no me opongo a la inserción de este recuadro en la boleta electoral, entiendo que la acción no producirá el impacto necesario para transformar el derrotero por el cual transitamos.
El incluir este recuadro evidenciaría el descontento de la población, pero este hecho no se traduciría en un mecanismo legal ni institucional para la remoción o cambio de aquellos ciudadanos electos, sin importar las condiciones que le adornen.
Lamentablemente, esta situación por la cual atraviesan nuestros partidos es un reflejo de cómo anda la sociedad; hemos perdido el rumbo y en la actualidad todos los estratos han sido bombardeados por nuevos principios que deterioran los cimientos levantados por nuestros Padres de la Patria.
Estoy convencido de que a nuestro país le hace falta algo más que un simple recuadro o un simple rechazo colectivo ante una iniciativa nefasta que se impongan sin criterio alguno. Nuestra nación necesita que todos comencemos a creer.
Creer que los dominicanos somos capaces de transformar, de cambiar y de hacer sin la etiqueta de que “si es hecho aquí, no sirve”. Creer en que podemos vivir una mejor calidad de vida, sin conformarnos a los apetitos de unos pocos o las imposiciones de unos poderosos. Creer que aun existen hombres y mujeres con la capacidad de dirigir nuestra nación por rumbos de progreso, sin ataduras; íntegros y probados a través de los tiempos.
Creer que la sociedad puede proponer candidatos de excelencia; que rindan cuentas a la población y en ese sentido creer que a pesar de sus adversarios electorales estos “nuevos candidatos” pueden llegar a ocupar posiciones en el tren estatal, con la finalidad de que cada día sean adecentados los puestos de decisión.
Erick Dorrejo es arquitecto
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