A pesar de que en nuestro país no existe la cultura de planificar a largo plazo, la realidad que nos invade nos muestra la urgente necesidad de impulsar un nuevo modelo de actuación que programe con tiempo los retos y las demandas de nuestra población.
Para esto necesitamos iniciar un proceso de planificación territorial que acompañe de manera directa todos los ámbitos que se desarrollan en la dinámica social y espacial de la República Dominicana.
Cuando planificamos el territorio estamos acondicionando el escenario donde se pondrán en funcionamiento todas las políticas públicas diseñadas por el estado para propiciar el bien y el desarrollo de los ciudadanos que residen en esta nación.
Estas políticas son necesarias, pues las mismas determinan con claridad las reglas del juego las cuales deben garantizar la paz social y el intercambio entre los diferentes actores que integran las comunidades.
Esta ausencia de planes territoriales produce pérdidas económicas tanto al sector público como al privado, de igual manera la inexistencia de un modelo de planificación territorial ha retrasado el desarrollo de nuestra nación conminando a la mayoría de los hombres y mujeres a vivir con una calidad de vida mediocre.
El crecimiento de las ciudades, la implementación de sistemas de transporte, la definición de políticas habitacionales, la protección de nuestros recursos naturales, la concentración de ayudas económicas, la inversión de capital privado, la ubicación de grandes infraestructuras y el mejoramiento de la calidad de vida son algunas de las áreas que pueden ser impactadas con una correcta planificación del territorio.
Es importante que la nación posea una Ley de Ordenamiento Territorial la cual permita definir las reglas generales, a fin de que esta ley pueda parir otras iniciativas legislativas que esclarezcan el panorama sombrío que se cierne sobre la explotación o no del territorio.
Estas leyes generales deben dar oportunidad a que los gobiernos locales puedan impactar de manera directa el territorio con una misma visión general, las cuales vendrán como resultado de las necesidades de la población filtradas a través de los estamentos institucionales.
Otras naciones han disfrutado de los beneficios de planificar a largo plazo las regiones, ciudades, pueblos y comunidades desde el punto de vista territorial; integrando distintas disciplinas del saber en la formulación, implementación y seguimiento de las proyecciones realizadas.
Permitamos que nuestra nación pueda experimentar estas ventajas, para que al mismo tiempo tenga la oportunidad de transitar por verdaderos rumbos de progreso.
Erick Dorrejo es arquitecto
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