Los acontecimientos de los últimos días evidencian el estado de desorden por el cual transita la ciudad en materia de tránsito y de transporte público en los principales núcleos poblacionales de nuestro país.
Huelgas, paros, enfrentamientos caracterizan el ambiente urbano en el que se desarrollan las actividades de los principales actores involucrados en la movilidad urbana.
A pesar de los esfuerzos aislados que se realizan para solucionar esta situación, hoy en día nos encontramos en la época de mayor crisis debido a la falta de una política integrada de movilidad urbana que enfrente los principales problemas dando respuestas a través de planes dirigidos a regular el tránsito rodado, a construir un sistema integrado de transporte público y a devolver el espacio perdido del peatón en la ciudad.
Los planes para la importación de nuevas unidades destinadas al transporte de pasajeros sólo incrementará la congestión actual, multiplicando los dolores de cabeza que sufren los dominicanos que se desplazan por la ciudad ya sea de manera motorizada o peatonal. Ni siquiera las inversiones millonarias que se realizan en infraestructuras viales en el interior de la ciudad, ni la circulación de nuevas modalidades de transporte masivo podrán solucionar el caos en el que se encuentran las ciudades dominicanas; si estas iniciativas no se incorporan dentro de un proyecto que norme, regule y controle todos los aspectos relacionados con la movilidad a nivel urbano.
Es evidente que los esfuerzos solitarios para salvar la ciudad del atolladero en el que se encuentra no han beneficiado en nada la dinámica urbana; más bien han desatado otros problemas que complican el escenario.
No es conveniente posponer la solución definitiva a este caos, pues el Estado pierde su credibilidad ante los actores participantes, además las secuelas negativas de este desorden afectan de manera directa a las clases más necesitadas de la nación y de manera indirecta a todos aquellos que transitan por las calles y avenidas, los cuales somos muchos.
El momento actual nos alerta del peligro existente en las calles, ahora se unen las riñas entre sindicatos por el control de algunas rutas a nivel nacional al descalabro que se ha venido suscitando en la nación durante las últimas décadas.
Para producir las transformaciones necesarias, sólo se requiere de la participación unida de todos los actores que intervienen en la movilidad urbana, para que a través de un plan integral, podamos sumar capacidades en lugar de restar, dividir o destruir.
Erick Dorrejo es arquitecto
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)