El informe del PNUD sobre política social publicado en tres volúmenes la pasada semana posee muchos aportes significativos a la compresión de la sociedad dominicana y varios puntos débiles fruto de la no inclusión de datos o el análisis sesgado de los mismos.
Del primer problema el mismo estudio señala en su volumen 1, página 149, el problema del acceso a la información. De lo segundo es responsabilidad de los analistas y su visión limitada de los problemas.
Uno de esos aspectos fallidos es el de la educación superior dominicana. Instituciones de gran importancia para el sistema de Educación Superior son excluidas en muchas de las comparaciones y de los datos relevantes para el análisis, a pesar de que se indican como fuentes de información la SEESCyT y el Grupo Pareto.
El considerar la calidad de los estudiantes que ingresan a la universidad como un indicador de calidad de la institución que los recibe es grosero fallo que sesga el análisis hacia una universidad en particular que ejecuta dicha política: el Intec.
Esto conllevó a una conclusión en el volumen 1 (pag. 163) y el 3 (pag. 272) que afirma que únicamente el Intec aplica pruebas de admisión, lo cual llevó de manera amarillista a un periódico nacional a poner semejante dislate en una primera plana.
La PUCMM, que es excluida en muchos de los datos comparados y que tiene una sólida tradición de examen de admisión mucho antes de que existieran casi todas las demás universidades privadas, representa en ese estudio un agujero negro que distorsiona la imagen final del informe en varios aspectos específicos de la educación superior.
Además, los exámenes de admisión universitarios miden la calidad del sistema educativo medio, no el universitario, y dependiendo de la capacidad de la universidad para actualizar a los estudiantes de nuevo ingreso, puede ser un mecanismo de exclusión social o promoción de los estudiantes. El tecnocratismo elitista tiene esa deficiencia.
Únicamente universidades muy pequeñas pueden apostar a excluir de sus aulas a la inmensa mayoría de los egresados del nivel medio.
Las universidades de alta calidad y tamaño más considerable deben comprometerse a servir de espacio al desarrollo de profesionales de alta calidad, incluso provenientes de estudios medios con ciertos grados de deficiencia.
En el caso de universidades comprometidas con el humanismo cristiano y frente a las necesidades de la sociedad dominicana, es un deber.
David Álvarez Martín es filósofo
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