El papel desempeñado por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), en las recién pasadas elecciones, es una clara demostración de la mala dirección con que cuenta esa organización política.
Aunque sus actuales autoridades, con su presidente el ingeniero Miguel Vargas Maldonado, se empeñan en hacerle creer a los perredeístas que se avanzó, lo cierto es que no fue así.
Ya los expertos, sobre todo aquellos especialistas en matemáticas, se están encargando de desmontar esa falsa, que no es más que una forma de ocultar el fracaso de quienes han preferido manejar el partido como si se tratara de una empresa privada.
Resulta que quienes impidieron el triunfo de Guido Gómez Mazara y Tony Peña Guaba, como secretarios general y de organización, en la convención donde impusieron dos de los suyos, están alegando que se les hicieron los mismos fraudes aplicados por ellos en la ocasión.
Pero esa no es más que otra excusa para tratar de contener la ira de los perredeístas y la andanada que les viene encima a quienes han llevado al partido por el despeñadero.
Esos que se reservaron candidaturas para sus serviles y sustituyeron a los pocos que ganaron posiciones electivas en convenciones para dárselas a sus incondicionales, son los que se atreven a decir que el PRD avanzó en las pasadas elecciones.
Es avance que un partido con la tradición del PRD no tenga, a partir del próximo 16 de agosto una oficina en el Senado porque no alcanzó una sola curul en ese hemiciclo.
Hay que ser muy “pechú” para burlarse en las caras de los miles de militantes y dirigentes de base del partido blanco, diciéndoles que su organización avanzó en estas elecciones, e incluso que le ganó al PLD en cantidad de votos.
Avanzamos ahora en el 2010 y vamos a ganar en el 2012, se atrevió a decir alguien de esa dirección perredeísta a los medios de prensa.
Solo que a su lado estaban dos que habían sido humillantemente derrotados en sus demarcaciones y sus rostros no aprobaban lo que decía su compañero.
La humildad, sinceridad y sentido autocrítico no forman parte de las cualidades de los miembros de la dirección del PRD. Al contrario, han reaccionado con ira, prepotencia, altanería y en actitud desafiante ante las críticas.
Cuando se levantan voces, dentro y fuera del PRD sugiriendo una nueva dirección, revisión de los métodos, que se convoquen los organismos (que bajo la actual dirección nunca han funcionado, salvo para destruir o impedir el avance de sus contrarios), la reacción ha sido agresiva e intolerante.
Daniel García Archibald es perioditsta
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